Cientos de fieles participaron en la tradicional procesión y en la solemne Eucaristía presidida por el Cardenal Ricardo Ezzati, en una jornada marcada por la devoción mariana, el espíritu salesiano y el llamado a seguir caminando junto a Cristo al estilo de Don Bosco.
En un clima de profunda fe, gratitud y espíritu comunitario, la presencia salesiana de Linares vivió con gran fervor la celebración de la Solemnidad de María Auxiliadora, patrona de la familia salesiana y madre cercana de generaciones de niños, jóvenes y familias que han encontrado en el carisma de Don Bosco un camino de esperanza y encuentro con Cristo.
La jornada congregó a cientos de fieles provenientes de distintos sectores de la comunidad parroquial y educativa, quienes participaron activamente en las celebraciones preparadas para honrar a la Virgen bajo la advocación de Auxiliadora de los Cristianos. La alta participación reflejó el profundo arraigo de la espiritualidad salesiana en el sector oriente de la ciudad y el cariño permanente del pueblo fiel hacia María.
Un testimonio público de fe y esperanza
Las celebraciones comenzaron con la tradicional procesión desde el frontis de la Escuela, la cuál continúo por las calles del sector parroquial, transformando el entorno en un verdadero signo de alegría evangelizadora. Portando con devoción la imagen de María Auxiliadora, niños, jóvenes, adultos mayores, agentes pastorales y familias completas avanzaron entre cantos, oraciones y antorchas, expresando públicamente su amor filial a la Madre de Dios.
A lo largo del recorrido, numerosos vecinos salieron al encuentro de la columna de fieles desde las puertas y ventanas de sus hogares, recibiendo con emoción el paso de la Virgen y participando con respeto y recogimiento de este momento de gracia. El ambiente estuvo marcado por una profunda espiritualidad, pero también por la alegría sencilla y cercana que caracteriza el espíritu salesiano.
La procesión se convirtió así en una manifestación viva de la fe del pueblo de Dios y en un renovado testimonio del impacto pastoral que la obra salesiana continúa desarrollando en Linares, especialmente entre los jóvenes y las familias.
La Eucaristía: centro de la celebración
Posteriormente, la comunidad se reunió en el templo parroquial para celebrar la Santa Eucaristía, corazón de esta solemne festividad mariana. La misa fue presidida por el Cardenal Ricardo Ezzati y concelebrada por los sacerdotes de la comunidad salesiana de Linares, quienes acompañaron espiritualmente este importante encuentro de fe.
Durante su homilía, inspirada en el Evangelio de las Bodas de Caná, el Cardenal Ezzati profundizó en el papel fundamental de la Virgen María en la vida de la Iglesia y en el camino cotidiano de los creyentes. Destacó especialmente cómo María Auxiliadora conduce siempre hacia Jesucristo y anima a sus hijos a vivir una fe auténtica y comprometida.
“’Hagan lo que Él les diga’ es la invitación de María; ella nos mueve a pedir a Jesús la fe en su corazón misericordioso”, expresó el cardenal, invitando a los presentes a renovar su confianza en el Señor y a asumir con alegría el llamado a ser verdaderos discípulos misioneros.
Sus palabras fueron acogidas con atención y emoción por la asamblea, especialmente por los numerosos jóvenes y familias presentes, quienes encontraron en el mensaje una invitación concreta a fortalecer la vida cristiana desde el espíritu de servicio, cercanía y esperanza que inspira el carisma salesiano.
Caminar juntos al estilo de Don Bosco
Al finalizar la celebración litúrgica, el Cardenal Ezzati dirigió un especial saludo y agradecimiento a todos quienes forman parte de la obra salesiana en Linares: comunidades educativas, grupos pastorales, movimientos juveniles, colaboradores y familias.
En sus palabras finales, animó a continuar fortaleciendo la comunión eclesial y el trabajo conjunto al servicio de la evangelización, especialmente en favor de los jóvenes y de quienes más necesitan acompañamiento espiritual y humano.
El llamado del pastor resonó con fuerza entre los presentes: seguir caminando unidos, inspirados en el legado de San Juan Bosco, para responder con creatividad, fe y esperanza a los desafíos del mundo actual.
La celebración de María Auxiliadora dejó así una profunda huella de alegría y renovación espiritual en la comunidad salesiana de Linares, reafirmando que la presencia maternal de la Virgen continúa siendo guía segura y consuelo permanente para el pueblo creyente.














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