Declaración del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile sobre la situación en La Araucanía. Obispos piden condenar con claridad y energía toda violencia e injusticia, las de ayer y de hoy, en La Araucanía.
- La situación que vivimos en la Araucanía nos causa honda preocupación. Nos conmueve la tragedia que impacta el comienzo de este nuevo año, y también nos inquieta la prolongada situación de los pueblos originarios cuyas justas demandas “exigen reparar siglos de marginación e injusticia” (Carta Pastoral Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile, IV 1).
- En esta hora se necesita la mayor consecuencia, particularmente de quienes ejercen cargos públicos, para condenar, en palabras y hechos, en público y en privado, con claridad y energía toda violencia, la de ayer y la de hoy, así como del mismo modo la injusticia que está en la raíz de este histórico conflicto.
- Las dos nuevas víctimas que arrebata la violencia vienen a aumentar un fatídico saldo de muerte en los últimos años. La Araucanía no merece más muerte ni atropellos. En nada ayuda estigmatizar a grupos humanos ni militarizar la región. Es necesario avanzar hacia pasos concretos para erradicar la violencia con profundo respeto a la vida humana y la dignidad de las personas, sus comunidades y con pleno reconocimiento a su propia cultura.
- El Papa nos invitaba a hacer nuestra, en el despertar del Año Nuevo, la bienaventuranza de Jesús “felices los que trabajan por la paz”. Sabemos que la paz es fruto de la justicia y requiere un trabajo perseverante y de todos.
- Confiamos en que las autoridades, los dirigentes de la sociedad y representantes de las comunidades sabrán encauzar estos anhelos, acogiendo los aportes de todos, actuando con ponderación y cordura, ayudando a las mejores decisiones y privilegiando siempre el respeto y el diálogo como vía de resolución de conflictos. De parte nuestra, comprometemos nuestra colaboración en este propósito.
- Que Dios misericordioso traiga consuelo a quienes sufren hoy y a quienes vienen sufriendo la injusticia durante años. Y por la intercesión delBeato mapuche Ceferino Namuncurá, reafirme en esta región y en todo el país nuestra genuina vocación de paz.
La declaración fue firmada por los obispos:
Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago. Alejandro Goic, Obispo de Rancagua. Horacio Valenzuela, Obispo de Talca. Pablo Lizama, Arzobispo de Antofagasta y Adm. Apost. de Iquique e Ignacio Ducasse, Obispo de Valdivia.

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