El Te Deum, es un momento de oración, de ese volver el corazón y la mente a Dios, respondiendo a esa condición que nos distingue del resto de la creación, como pueblo agradecido.
Con ocasión de celebrarse 202 años de la Primera Junta de Gobierno, hecho ocurrido en 1810 y que fue la primera expresión en pos de lograr la independencia nacional, este 18 de septiembre se celebró, en la Iglesia Catedral el Te-Deum de Fiestas Patrias. La ceremonia fue presidida por Monseñor Tomislav Koljatic, Obispo Diocesano y concelebrada por Clero decanal, diáconos y ministros. Participaron de esta solemnidad, las más altas autoridades de la Provincia, Senadores y Diputados del distrito. También delegaciones de representando a Carabineros, Militares, Gendarmería, Bomberos, entre otras agrupaciones que dan vida al quehacer ciudadano, cada año esta liturgia de acción de Gracias convoca a más gente. Monseñor Koljatic, en una homilía muy clara y directa hizo un repaso por los principales problemas sociales que vive nuestro país y en específico la realidad del Maule Sur, con sus particularidades, además planteó claramente los desafíos que cada cual en su ámbito debe enfrentar, empresarios, dirigentes, políticos, autoridades, todos. Comenzó diciendo: “nos encontramos reunidos en la casa común, en nuestra Iglesia Catedral, para orar por Chile, como un pueblo sabio y agradecido por tantos bienes recibidos… La Patria necesita detenerse unos momentos para orar y eso es el Te Deum, para, que puestos delante del Señor ver cómo estamos como sociedad, hacia dónde vamos, cuáles son nuestras prioridades, cuales nuestras heridas, nuestros desafíos y tareas pendientes… A Ti oh Dios te alabamos, a Ti oh Dios te reconocemos por que los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu Gloria. Junto a este canto de Acción de Gracias a Dios por los dones recibidos este momento solemne tiene otros sentidos muy profundos que conviene subrayar. Uno de ellos es que es este también un momento de profunda Oración, personal y comunitaria. Sí, queridos hermanos, este es un momento de oración, de ese volver el corazón y la mente a Dios, respondiendo a esa condición que nos distingue del resto de la creación: somos seres dotados de cuerpo y alma, imagen y semejanza de Dios, creaturas que nos descubrimos necesitados de ese encuentro personal con el Creador, de esos momentos necesarios para alcanzar una vida mejor, más humana, más digna. La oración nos ennoblece, nos hace salir de nosotros mismos para escuchar a Dios y a los demás, para acercarnos a la luz de la verdad y del bien, para descubrir en lo más íntimo de nuestra conciencia la presencia de un Dios que nos mueve a buscar el bien y a evitar el mal”.

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