Durante estos meses de Junio y Julio vivimos el encuentro mundial de lo que hemos llamado la pasión de multitudes. En este mundial de futbol hemos sentido con más densidad la amistad entre nosotros y muchos hemos tendido un motivo para encontrarnos lo que sin duda alguna ha sido hasta ahora una experiencia fabulosa. El encuentro motivado por una pasión.
A partir de esto último creo que esta experiencia deportiva nos puede servir desde la analogía para re-descubrir, no sólo como Iglesia sino como humanidad en general el valor del encuentro como una categoría fundamental. Aparecida nos ha recordado el valor de esta experiencia destacando que el encuentro con Cristo nos produce una gran alegría, nos convierte y nos impulsa al encuentro con los otros. La pasión por un deporte nos hace pensar en la pasión que ha de tener el cristiano por la persona de Cristo y por su Evangelio.
Son valores u orientaciones de la vida cristiana que se expresan en la vida deportiva y que nos desafían permanentemente. Para nuestra experiencia de fe el concepto de encuentro es una categoría fundamental, somos llamados a buscar siempre de modo nuevo y renovado, momentos y espacios de encuentro que nos animen a crecer en la pasión por el Reino.
Pero creo que el encuentro y la pasión no son las únicas orientaciones de vida que podemos destacar del mundo deportivo. De las entrevistas al entrenador de nuestra selección chilena de futbol después de su triunfo ante España, quisiera destacar otro valor importante para todo emprendimiento y para toda experiencia humana y eclesial. Me refiero a que el entrenador destacó que el triunfo y el crecimiento de los seleccionados se debe a que existe en este grupo deportivo una preocupación por el conjunto y por la empresa en común por sobre las individualidades.
El valor del trabajo en conjunto por sobre la individualidad, el empeño por una empresa en común, el individuo y las cualidades al servicio del proyecto en común, nos hacen pensar en algunas categorías eclesiológicas que se han hecho paradigmáticas y a la vez imperativas en nuestro quehacer eclesial. Hoy hablamos de la necesidad de que todos los agentes pastorales trabajemos por el Reino a partir de una “pastoral de conjunto”, las categorías de “comunión y participación” destacan la eclesiología del Concilio Vaticano II.
Comunión y participación, pastoral de conjunto son riquezas de la eclesiología actual que los agentes pastorales no podemos olvidar ni tomar a la ligera, siempre serán desafíos permanentes en nuestra experiencia pastoral, siempre serán la invitación a superar el nefasto individualismo eclesial en el campo parroquial o decanal.
El deporte, y el futbol en concreto, son hoy en el modo mundial una invitación a trabajar en comunión, a valorar la pastoral de conjunto y sus positivas consecuencias.
Los cristianos tenemos un proyecto en común: EL REINO DE DIOS a cuyas manifestaciones hemos de abrirnos en comunión y participación; el Reino de Dios que hemos de hacer presente en el mundo actual. En palabras de Aparecida los discípulos misioneros hemos de serlo en comunión, con Cristo y con los hermanos.
Pbro. Juan S. Pérez Núñez.
Decano de San Javier
Chi, Chi, Chi,…Vamos Chile!
Todos en Modo Mundial
Uniéndose a la alegría e ilusión por los logros de la Selección Chilena en el Mundial Brasil 2014, es que se repartieron poleras chilenas para que los Internos de la Unidad Penal, de Linares se vistieran de rojo para ver los partidos y apoyar a la Selección. Sin duda una alegría para toda la Población Penal, y que agradecieron mucho. Este regalito se logró gracias a la gestión del Equipo de Pastoral Penitenciaria, siempre apoyados por el P. Juan Pinto, Capellán.

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