Queridos amigos párrocos, hoy nos unimos a la acción de gracias de toda la Iglesia, y de modo especial a las comunidades a las cuales sirven, por el regalo de su ministerio. En medio de las alegrías y dolores, Dios camina con sus sacerdotes, colmando de sentido y significación la misión que ustedes realizan. Por ello, pedimos que María, la madre de Jesús Buen Pastor, anime su entrega de cada día, les colme de gozo vocacional y de renovado amor al Pueblo de Dios al que generosamente sirven. Amigos sacerdotes, que el Señor les cuide e ilumine siempre. Gracias por todo el bien que hacen.
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