Construcción de capillas, misiones y talleres, para contribuir en el apostolado de hacer de Chile un país más justo y solidario.
Las cruzadas de invierno es un proyecto solidario que nació de los ex alumnos del Colegio Cumbres y Everest de Santiago. Consiste principalmente en la construcción de capillas en diferentes zonas, algunas gravemente dañadas por el terremoto del 27/F. Estas cruzadas también antes se han desarrollado en verano, asistiendo a otros rincones de nuestro país. Durante este invierno, desde el 8 al 15 de julio, estas Cruzadas de Invierno, favorecieron a la Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza de Panimávida, específicamente en las comunidades de: Capilla Palacios, Santa Rosa, San Sebastián, Las Cabras, San José y Rabones; Pero, como buen vecino el Párroco de Panimávida, P. José Prado Tolosa, entregó una capilla a la comunidad de Colbún Alto, correspondiente a la Parroquia San Miguel Arcángel de Colbún. Fue así como, durante una semana, 240 jóvenes alumnos de enseñanza media y ex alumnos, de los Colegios Cumbre y Everest, se distribuyeron en los sectores y comenzaron la tarea de construir Capillas, en esta obra fueron acompañados por Sacerdotes Legionarios y Consagradas, pues estas cruzadas no sólo consistían en construir templos, también contemplaban el dar a conocer y compartir la Palabra del Dios Vivo, de ese Padre amoroso que siempre está con sus hijos. El gestor de toda esta cruzada fue el Pbro. Pablo de Juan, Legionario de Cristo y los Directores Generales Ignacio Rodríguez y Margarita Mizgier, ambos ex alumnos del Colegio, quienes se coordinaron directamente con el P. José Prado, párroco de, para llegar con tan importante ayuda. Durante la semana de trabajo misionero, los jóvenes y las comunidades recibieron la visita de Monseñor Tomislav Koljatic, Obispo de Linares, quien a nombre de la Iglesia linarense, agradeció todo el despliegue y el esfuerzo de regalar y construir estas siete capillas. Junto a los misioneros y a las familias de las comunidades rezó y conoció más de este hermoso proyecto que los Colegios Cumbres y Everest vienen realizando desde algún tiempo. Objetivos de las cruzadas: El objetivo de estas cruzadas, es ir en permanente ayuda de sectores más necesitados, en este caso fue regalar capillas a lugares donde no había y construir en lugares donde las estructuras habían sido dañadas por el terremoto, para que las comunidades tengan un lugar digno donde reunirse en torno a Cristo. Por otro lado, es formar a los voluntarios espirituales y desarrollar su inquietud social con diferentes actividades y reflexiones para que luego sean agentes transmisores de ellas entre sus familiares, como también con sus pares, contribuyendo así en el apostolado de hacer de Chile un país más justo y solidario. Financiamiento de las 7 capillas Lograr construir 7 capillas, no es una tarea fácil, pero este grupo de jóvenes que se ha tomado muy en serio la tarea de ayudar a comunidades que no contaban con templo, realizaron diversas acciones para financiar la construcción de las 7 capillas, consiguieron aporte de privados y de empresas, realizaron colectas callejeras y algunos eventos, como por ejemplo tallarinatas, entre otros. La alegría de la Misión cumplida El sentimiento general de los jóvenes misioneros era de gran felicidad, por el deber y la misión cumplida. Pese al clima adverso que les tocó, intenso frío y algunas lluvias, sus ganas de trabajar y compartir con la gente en cada comunidad, no se intimidaron. Incluso muchos días se tuvieron que quedar trabajando hasta avanzada la madrugada, la idea era cumplir el objetivo. Damas y varones trabajaron a la par, con frío, lluvia, nada de eso importó para lograr la meta de entregar una hermosa capilla a sus hermanos. Al despedirse de sus respectivas comunidades, los sentimientos se encontraban, veían su tarea cumplida, lo cual les llenaba de gozo, pero el decir adiós a las personas con quienes convivieron y compartieron esta experiencia única y hermosa, les provocaba gran tristeza, pues fue una intensa semana de compartir la vida, de estrechar lazos y crecer en la fe, tanto los misioneros como los misionados. Una inyección de energía y entusiasmo Para cada comunidad que recibió a los jóvenes misioneros de los Colegios Cumbres y Everest, ha significado una inyección de energía, ánimo y entusiasmo. El sentir el apoyo y el acompañamiento durante estas misiones les fortalece para seguir creciendo como pueblo de Dios. Muy emocionados agradecieron al Cura párroco por beneficiarles con estas hermosas capillas y por supuesto la gratitud y el cariño a cada uno de los misioneros, pues regalaron parte de sus vacaciones de invierno para compartir con ellos un tiempo de sus vidas.
Las cruzadas de invierno es un proyecto solidario que nació de los ex alumnos del Colegio Cumbres y Everest de Santiago. Consiste principalmente en la construcción de capillas en diferentes zonas, algunas gravemente dañadas por el terremoto del 27/F. Estas cruzadas también antes se han desarrollado en verano, asistiendo a otros rincones de nuestro país. Durante este invierno, desde el 8 al 15 de julio, estas Cruzadas de Invierno, favorecieron a la Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza de Panimávida, específicamente en las comunidades de: Capilla Palacios, Santa Rosa, San Sebastián, Las Cabras, San José y Rabones; Pero, como buen vecino el Párroco de Panimávida, P. José Prado Tolosa, entregó una capilla a la comunidad de Colbún Alto, correspondiente a la Parroquia San Miguel Arcángel de Colbún. Fue así como, durante una semana, 240 jóvenes alumnos de enseñanza media y ex alumnos, de los Colegios Cumbre y Everest, se distribuyeron en los sectores y comenzaron la tarea de construir Capillas, en esta obra fueron acompañados por Sacerdotes Legionarios y Consagradas, pues estas cruzadas no sólo consistían en construir templos, también contemplaban el dar a conocer y compartir la Palabra del Dios Vivo, de ese Padre amoroso que siempre está con sus hijos. El gestor de toda esta cruzada fue el Pbro. Pablo de Juan, Legionario de Cristo y los Directores Generales Ignacio Rodríguez y Margarita Mizgier, ambos ex alumnos del Colegio, quienes se coordinaron directamente con el P. José Prado, párroco de, para llegar con tan importante ayuda. Durante la semana de trabajo misionero, los jóvenes y las comunidades recibieron la visita de Monseñor Tomislav Koljatic, Obispo de Linares, quien a nombre de la Iglesia linarense, agradeció todo el despliegue y el esfuerzo de regalar y construir estas siete capillas. Junto a los misioneros y a las familias de las comunidades rezó y conoció más de este hermoso proyecto que los Colegios Cumbres y Everest vienen realizando desde algún tiempo. Objetivos de las cruzadas: El objetivo de estas cruzadas, es ir en permanente ayuda de sectores más necesitados, en este caso fue regalar capillas a lugares donde no había y construir en lugares donde las estructuras habían sido dañadas por el terremoto, para que las comunidades tengan un lugar digno donde reunirse en torno a Cristo. Por otro lado, es formar a los voluntarios espirituales y desarrollar su inquietud social con diferentes actividades y reflexiones para que luego sean agentes transmisores de ellas entre sus familiares, como también con sus pares, contribuyendo así en el apostolado de hacer de Chile un país más justo y solidario. Financiamiento de las 7 capillas Lograr construir 7 capillas, no es una tarea fácil, pero este grupo de jóvenes que se ha tomado muy en serio la tarea de ayudar a comunidades que no contaban con templo, realizaron diversas acciones para financiar la construcción de las 7 capillas, consiguieron aporte de privados y de empresas, realizaron colectas callejeras y algunos eventos, como por ejemplo tallarinatas, entre otros. La alegría de la Misión cumplida El sentimiento general de los jóvenes misioneros era de gran felicidad, por el deber y la misión cumplida. Pese al clima adverso que les tocó, intenso frío y algunas lluvias, sus ganas de trabajar y compartir con la gente en cada comunidad, no se intimidaron. Incluso muchos días se tuvieron que quedar trabajando hasta avanzada la madrugada, la idea era cumplir el objetivo. Damas y varones trabajaron a la par, con frío, lluvia, nada de eso importó para lograr la meta de entregar una hermosa capilla a sus hermanos. Al despedirse de sus respectivas comunidades, los sentimientos se encontraban, veían su tarea cumplida, lo cual les llenaba de gozo, pero el decir adiós a las personas con quienes convivieron y compartieron esta experiencia única y hermosa, les provocaba gran tristeza, pues fue una intensa semana de compartir la vida, de estrechar lazos y crecer en la fe, tanto los misioneros como los misionados. Una inyección de energía y entusiasmo Para cada comunidad que recibió a los jóvenes misioneros de los Colegios Cumbres y Everest, ha significado una inyección de energía, ánimo y entusiasmo. El sentir el apoyo y el acompañamiento durante estas misiones les fortalece para seguir creciendo como pueblo de Dios. Muy emocionados agradecieron al Cura párroco por beneficiarles con estas hermosas capillas y por supuesto la gratitud y el cariño a cada uno de los misioneros, pues regalaron parte de sus vacaciones de invierno para compartir con ellos un tiempo de sus vidas.

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