Santa Olga. Constitución

A casi cuatro años de que los incendios forestales destruyeran por completo el pueblo de Santa Olga, el sábado 6 de noviembre finalmente pudo ser inaugurada la capilla que desde lo alto de una loma bendice y protege toda la zona.

Parece imposible poner por escrito la emoción que se vivió ese día. Después del dolor que dejó el incendio, todo luce diferente. Santa Olga ha sido reconstruida, se ven las casas, los servicios locales, la escuela y faltaba la iglesia para cerrar este ciclo. Desde este fin de semana, finalmente la Capilla Jesús Nazareno es una realidad.

La inauguración contó con la presencia de numerosos fieles y autoridades. Si bien los límites del aforo impidieron que estuvieran todos en el lugar, de corazón, no faltaba nadie.

La bendición de la capilla fue realizada por el obispo de Linares, monseñor Tomislav Koljatic, con la presencia del párroco Gonzalo Aravena, la presidenta de Ayuda a la Iglesia que Sufre, María de los Angeles Covarrubias y también la directora nacional de la fundación, Magdalena Lira Valdés.  Asimismo, también quiso estar presente el alcalde de Constitución Fabián Pérez junto al Concejal Richard Rodríguez.

Para todos fue un momento especial, que los llenó de gratitud y esperanza de reconstruir la comunidad de fe. Si bien fue una ceremonia sencilla, para todos es un momento significativo. María de los Angeles Covarrubias y Gerardo Infante, arquitecto del proyecto, entregaron a Monseñor Koljatic las llaves de la capilla. El a su vez, las entregó al párroco quien procedió a abrir las puertas para que todos pudiesen entrar en procesión.

Las palabras de Cecilia Catalán, encargada de la capilla, mostraron a todos, la importancia del momento. Ella llevaba en sus manos, las llaves del antiguo recinto religioso, único recuerdo del lugar, que tantas veces les recibió para celebrar en comunidad. 

“Ese 25 de enero de 2017 Santa Olga quedó convertida en cenizas y nos quedamos sin capilla, sólo me quedé con las llaves. Fue muy difícil vivir ese momento. Nos quedamos con los brazos cruzados, pero nuestra fe siempre permaneció viva. Al siguiente domingo nos juntamos varios hermanos junto al diácono don José y celebramos la liturgia en el lugar, en medio de tanto humo, con los chiquillos del coro en el suelo y con el sol que no daba tregua. Seguimos el siguiente domingo con el padre Gonzalo en las mismas condiciones, porque pese a todo nosotros teníamos que ser agradecidos, porque aún en el dolor Dios no nos abandona. Siempre hemos tenido esa certeza, prueba de ello es que muchas personas nos apoyaron, nos ayudaron y nos acompañaron. Y el Señor se ha manifestado, hoy estamos aquí inaugurando la nueva capilla”.

El párroco por su parte compartía la emoción de todos y recordaba la noche en que debió dar la espalda al templo que se quemaba y renunciar a sus deseos de salvar la cruz que cobijaba. “Hoy es un día de inmensa gratitud al Señor porque es un logro que viene a sanar tantas heridas en el corazón de esta comunidad Jesús Nazareno de Santa Olga después de haber vivido momentos tan duros y tan difíciles, como los incendios forestales de 2017 que arrasaron con todo el sector y con una hermosa capilla de madera que teníamos. Hoy tenemos este regalo que el Señor nos hace a través de la Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre. Es un día de gozo, de gratitud en el que vemos que el Señor nunca nos abandona, nunca abandona a su pueblo, nunca abandona a su gente, a su comunidad, quiere estar con nosotros y de alguna manera mantenernos firmes en nuestra fe. Ponemos todo nuestro corazón y toda nuestra decisión de ser fieles a Él, de seguirlo a Él y mantenernos firmes en nuestra fe. El hace maravillas como dice la Virgen. Una de estas maravillas es la inauguración de esta capilla que nos va a permitir seguir honrándolo”.

Para Ayuda a la Iglesia que Sufre es una bendición acompañar a las comunidades en sus momentos de dolor, pero más aún es poder darles la alegría de volver a encontrarse como comunidad de oración y de acogida.

Así lo expresó Magdalena Lira a los presentes: “Gracias a ustedes comunidad de Santa Olga por el ejemplo que nos dan. Supimos por las noticias lo que había ocurrido e inmediatamente quisimos ver cómo podíamos acompañarlos. Y al conocerlos a ustedes nos quedó claro que nuestra forma de colaborar era construyendo esta capilla. Una comunidad que ha sufrido tanto, pero que nunca perdió la fe en Dios. El camino no ha sido fácil. Llegaron cientos de donaciones de todo el país, personas que querían ayudar con un poco o mucho dinero para devolverles este lugar de oración y de encuentro comunitario. También agradecemos a monseñor Koljatic y al párroco Gonzalo Aravena que han estado siempre cerca, ayudándonos a llegar a este momento que nos llena de alegría a todos”. 

Una vez más ¡Gracias a todos los que con sus donativos hicieron posible este milagro!

 

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