{"id":5512,"date":"2020-05-24T16:15:14","date_gmt":"2020-05-24T16:15:14","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodelinares.cl\/ol\/?p=5512"},"modified":"2020-05-24T16:15:22","modified_gmt":"2020-05-24T16:15:22","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-54a-jornada-mundial-de-las-comunicaciones-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodelinares.cl\/ol\/?p=5512","title":{"rendered":"MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 54\u00aa JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES"},"content":{"rendered":"\n<h2 id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-b01b058a\" class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-b01b058a\"><strong>Para que puedas contar y grabar en la memoria (cf. Ex 10,2)<br>La vida se hace historia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Quiero dedicar el Mensaje de este a\u00f1o al tema de la narraci\u00f3n, porque creo que para no perdernos necesitamos respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las ra\u00edces y la fuerza para avanzar juntos. En medio de la confusi\u00f3n de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narraci\u00f3n humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos. Una narraci\u00f3n que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Tejer historias<\/span><\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>El hombre es un ser narrador. Desde la infancia tenemos hambre de historias como tenemos hambre de alimentos. Ya sean en forma de cuentos, de novelas, de pel\u00edculas, de canciones, de noticias\u2026, las historias influyen en nuestra vida, aunque no seamos conscientes de ello. A menudo decidimos lo que est\u00e1 bien o mal hacer bas\u00e1ndonos en los personajes y en las historias que hemos asimilado. Los relatos nos ense\u00f1an; plasman nuestras convicciones y nuestros comportamientos; nos pueden ayudar a entender y a decir qui\u00e9nes somos.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre no es solamente el \u00fanico ser que necesita vestirse para cubrir su vulnerabilidad (cf. Gn 3,21), sino que tambi\u00e9n es el \u00fanico ser que necesita \u201crevestirse\u201d de historias para custodiar su propia vida. No tejemos s\u00f3lo ropas, sino tambi\u00e9n relatos: de hecho, la capacidad humana de \u201ctejer\u201d implica tanto a los tejidos como a los textos. Las historias de cada \u00e9poca tienen un \u201ctelar\u201d com\u00fan: la estructura prev\u00e9 \u201ch\u00e9roes\u201d, tambi\u00e9n actuales, que para llevar a cabo un sue\u00f1o se enfrentan a situaciones dif\u00edciles, luchan contra el mal empujados por una fuerza que les da valent\u00eda, la del amor. Sumergi\u00e9ndonos en las historias, podemos encontrar motivaciones heroicas para enfrentar los retos de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre es un ser narrador porque es un ser en realizaci\u00f3n, que se descubre y se enriquece en las tramas de sus d\u00edas. Pero, desde el principio, nuestro relato se ve amenazado: en la historia serpentea el mal.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"2\"><li><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><strong>No todas las historias son buenas<\/strong><\/span><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>\u00abEl d\u00eda en que com\u00e1is de \u00e9l, [\u2026] ser\u00e9is como Dios\u00bb (cf. Gn 3,5). La tentaci\u00f3n de la serpiente introduce en la trama de la historia un nudo dif\u00edcil de deshacer. \u201cSi posees, te convertir\u00e1s, alcanzar\u00e1s\u2026\u201d, susurra todav\u00eda hoy quien se sirve del llamado storytelling con fines instrumentales. Cu\u00e1ntas historias nos narcotizan, convenci\u00e9ndonos de que necesitamos continuamente tener, poseer, consumir para ser felices. Casi no nos damos cuenta de c\u00f3mo nos volvemos \u00e1vidos de chismes y de habladur\u00edas, de cu\u00e1nta violencia y falsedad consumimos. A menudo, en los telares de la comunicaci\u00f3n, en lugar de relatos constructivos, que son un aglutinante de los lazos sociales y del tejido cultural, se fabrican historias destructivas y provocadoras, que desgastan y rompen los hilos fr\u00e1giles de la convivencia. Recopilando informaci\u00f3n no contrastada, repitiendo discursos triviales y falsamente persuasivos, hostigando con proclamas de odio, no se teje la historia humana, sino que se despoja al hombre de la dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mientras que las historias utilizadas con fines instrumentales y de poder tienen una vida breve, una buena historia es capaz de trascender los l\u00edmites del espacio y del tiempo. A distancia de siglos sigue siendo actual, porque alimenta la vida. En una \u00e9poca en la que la falsificaci\u00f3n es cada vez m\u00e1s sofisticada y alcanza niveles exponenciales (el deepfake), necesitamos sabidur\u00eda para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos. Necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados. Necesitamos paciencia y discernimiento para redescubrir historias que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy; historias que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"3\"><li><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">La Historia de las historias<\/span><\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>La Sagrada Escritura es una Historia de historias. \u00a1Cu\u00e1ntas vivencias, pueblos, personas nos presenta! Nos muestra desde el principio a un Dios que es creador y narrador al mismo tiempo. En efecto, pronuncia su Palabra y las cosas existen (cf. Gn 1). A trav\u00e9s de su narraci\u00f3n Dios llama a las cosas a la vida y, como colof\u00f3n, crea al hombre y a la mujer como sus interlocutores libres, generadores de historia junto a \u00c9l. En un salmo, la criatura le dice al Creador: \u00abT\u00fa has creado mis entra\u00f1as, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque son admirables tus obras [\u2026], no desconoc\u00edas mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra\u00bb (139,13-15). No nacemos realizados, sino que necesitamos constantemente ser \u201ctejidos\u201d y \u201cbordados\u201d. La vida nos fue dada para invitarnos a seguir tejiendo esa \u201cobra admirable\u201d que somos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la Biblia es la gran historia de amor entre Dios y la humanidad. En el centro est\u00e1 Jes\u00fas: su historia lleva al cumplimiento el amor de Dios por el hombre y, al mismo tiempo, la historia de amor del hombre por Dios. El hombre ser\u00e1 llamado as\u00ed, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, a contar y a grabar en su memoria los episodios m\u00e1s significativos de esta Historia de historias, los que puedan comunicar el sentido de lo sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00edtulo de este Mensaje est\u00e1 tomado del libro del \u00c9xodo, relato b\u00edblico fundamental, en el que Dios interviene en la historia de su pueblo. De hecho, cuando los hijos de Israel estaban esclavizados clamaron a Dios, \u00c9l los escuch\u00f3 y rememor\u00f3: \u00abDios se acord\u00f3 de su alianza con Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob. Dios se fij\u00f3 en los hijos de Israel y se les apareci\u00f3\u00bb (Ex 2, 24-25). De la memoria de Dios brota la liberaci\u00f3n de la opresi\u00f3n, que tiene lugar a trav\u00e9s de signos y prodigios. Es entonces cuando el Se\u00f1or revela a Mois\u00e9s el sentido de todos estos signos: \u00abPara que puedas contar [y grabar en la memoria] de tus hijos y nietos [\u2026] los signos que realic\u00e9 en medio de ellos. As\u00ed sabr\u00e9is que yo soy el Se\u00f1or\u00bb (Ex 10,2). La experiencia del \u00c9xodo nos ense\u00f1a que el conocimiento de Dios se transmite sobre todo contando, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, c\u00f3mo \u00c9l sigue haci\u00e9ndose presente. El Dios de la vida se comunica contando la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo Jes\u00fas hablaba de Dios no con discursos abstractos, sino con par\u00e1bolas, narraciones breves, tomadas de la vida cotidiana. Aqu\u00ed la vida se hace historia y luego, para el que la escucha, la historia se hace vida: esa narraci\u00f3n entra en la vida de quien la escucha y la transforma.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad que tambi\u00e9n los Evangelios sean relatos. Mientras nos informan sobre Jes\u00fas, nos \u201cperforman\u201d[1] a Jes\u00fas, nos conforman a \u00c9l: el Evangelio pide al lector que participe en la misma fe para compartir la misma vida. El Evangelio de Juan nos dice que el Narrador por excelencia \u2014el Verbo, la Palabra\u2014 se hizo narraci\u00f3n: \u00abEl Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00c9l lo ha contado\u00bb (cf. Jn 1,18). He usado el t\u00e9rmino \u201ccontado\u201d porque el original exegh\u00e9sato puede traducirse sea como \u201crevelado\u201d que como \u201ccontado\u201d. Dios se ha entretejido personalmente en nuestra humanidad, d\u00e1ndonos as\u00ed una nueva forma de tejer nuestras historias.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"4\"><li><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Una historia que se renueva<\/span><\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>La historia de Cristo no es patrimonio del pasado, es nuestra historia, siempre actual. Nos muestra que a Dios le importa tanto el hombre, nuestra carne, nuestra historia, hasta el punto de hacerse hombre, carne e historia. Tambi\u00e9n nos dice que no hay historias humanas insignificantes o peque\u00f1as. Despu\u00e9s de que Dios se hizo historia, toda historia humana es, de alguna manera, historia divina. En la historia de cada hombre, el Padre vuelve a ver la historia de su Hijo que baj\u00f3 a la tierra. Toda historia humana tiene una dignidad que no puede suprimirse. Por lo tanto, la humanidad se merece relatos que est\u00e9n a su altura, a esa altura vertiginosa y fascinante a la que Jes\u00fas la elev\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrib\u00eda san Pablo: \u00abSois carta de Cristo [\u2026] escrita no con tinta, sino con el Esp\u00edritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne\u00bb (2 Co 3,3). El Esp\u00edritu Santo, el amor de Dios, escribe en nosotros. Y, al escribir dentro, graba en nosotros el bien, nos lo recuerda. Re-cordar significa efectivamente llevar al coraz\u00f3n, \u201cescribir\u201d en el coraz\u00f3n. Por obra del Esp\u00edritu Santo cada historia, incluso la m\u00e1s olvidada, incluso la que parece estar escrita con los renglones m\u00e1s torcidos, puede volverse inspirada, puede renacer como una obra maestra, convirti\u00e9ndose en un ap\u00e9ndice del Evangelio. Como las Confesiones de Agust\u00edn. Como El Relato del Peregrino de Ignacio. Como la Historia de un alma de Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Como Los Novios, como Los Hermanos Karamazov. Como tantas innumerables historias que han escenificado admirablemente el encuentro entre la libertad de Dios y la del hombre. Cada uno de nosotros conoce diferentes historias que huelen a Evangelio, que han dado testimonio del Amor que transforma la vida. Estas historias requieren que se las comparta, se las cuente y se las haga vivir en todas las \u00e9pocas, con todos los lenguajes y por todos los medios.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"5\"><li><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><strong>Una historia que nos renueva<\/strong><\/span><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>En todo gran relato entra en juego el nuestro. Mientras leemos la Escritura, las historias de los santos, y tambi\u00e9n esos textos que han sabido leer el alma del hombre y sacar a la luz su belleza, el Esp\u00edritu Santo es libre de escribir en nuestro coraz\u00f3n, renovando en nosotros la memoria de lo que somos a los ojos de Dios. Cuando rememoramos el amor que nos cre\u00f3 y nos salv\u00f3, cuando ponemos amor en nuestras historias diarias, cuando tejemos de misericordia las tramas de nuestros d\u00edas, entonces pasamos p\u00e1gina. Ya no estamos anudados a los recuerdos y a las tristezas, enlazados a una memoria enferma que nos aprisiona el coraz\u00f3n, sino que abri\u00e9ndonos a los dem\u00e1s, nos abrimos a la visi\u00f3n misma del Narrador. Contarle a Dios nuestra historia nunca es in\u00fatil; aunque la cr\u00f3nica de los acontecimientos permanezca inalterada, cambian el sentido y la perspectiva. Contarse al Se\u00f1or es entrar en su mirada de amor compasivo hacia nosotros y hacia los dem\u00e1s. A \u00c9l podemos narrarle las historias que vivimos, llevarle a las personas, confiarle las situaciones. Con \u00c9l podemos anudar el tejido de la vida, remendando los rotos y los jirones. \u00a1Cu\u00e1nto lo necesitamos todos!<\/p>\n\n\n\n<p>Con la mirada del Narrador \u2014el \u00fanico que tiene el punto de vista final\u2014 nos acercamos luego a los protagonistas, a nuestros hermanos y hermanas, actores a nuestro lado de la historia de hoy. S\u00ed, porque nadie es un extra en el escenario del mundo y la historia de cada uno est\u00e1 abierta a la posibilidad de cambiar. Incluso cuando contamos el mal podemos aprender a dejar espacio a la redenci\u00f3n, podemos reconocer en medio del mal el dinamismo del bien y hacerle sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata, pues, de seguir la l\u00f3gica del storytelling, ni de hacer o hacerse publicidad, sino de rememorar lo que somos a los ojos de Dios, de dar testimonio de lo que el Esp\u00edritu escribe en los corazones, de revelar a cada uno que su historia contiene obras maravillosas. Para ello, nos encomendamos a una mujer que teji\u00f3 la humanidad de Dios en su seno y \u2014dice el Evangelio\u2014 entreteji\u00f3 todo lo que le suced\u00eda. La Virgen Mar\u00eda lo guardaba todo, medit\u00e1ndolo en su coraz\u00f3n (cf. Lc 2,19). Pidamos ayuda a aquella que supo deshacer los nudos de la vida con la fuerza suave del amor:<\/p>\n\n\n\n<p>Oh Mar\u00eda, mujer y madre, t\u00fa tejiste en tu seno la Palabra divina, t\u00fa narraste con tu vida las obras magn\u00edficas de Dios. Escucha nuestras historias, gu\u00e1rdalas en tu coraz\u00f3n y haz tuyas esas historias que nadie quiere escuchar. Ens\u00e9\u00f1anos a reconocer el hilo bueno que gu\u00eda la historia. Mira el c\u00famulo de nudos en que se ha enredado nuestra vida, paralizando nuestra memoria. Tus manos delicadas pueden deshacer cualquier nudo. Mujer del Esp\u00edritu, madre de la confianza, insp\u00edranos tambi\u00e9n a nosotros. Ay\u00fadanos a construir historias de paz, historias de futuro. Y mu\u00e9stranos el camino para recorrerlas juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Roma, junto a San Juan de Letr\u00e1n, 24 de enero de 2020, fiesta de san Francisco de Sales.<\/p>\n\n\n\n<p>Franciscus<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiero dedicar el Mensaje de este a\u00f1o al tema de la narraci\u00f3n, porque creo que para no perdernos necesitamos respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las ra\u00edces y la fuerza para avanzar juntos. 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