{"id":3481,"date":"2018-04-12T13:21:52","date_gmt":"2018-04-12T13:21:52","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodelinares.cl\/ol\/?p=3481"},"modified":"2018-04-12T13:21:52","modified_gmt":"2018-04-12T13:21:52","slug":"exhortacion-apostolica-del-papa-francisco-gaudete-et-exsultate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodelinares.cl\/ol\/?p=3481","title":{"rendered":"Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica del Papa Francisco: \u00abGaudete et exsultate\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Este lunes 9 de abril se ha conocido la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica del Papa Francisco, \u00absobre el llamado a la santidad en el mundo actual\u00bb, la tercera de su Pontificado.<\/p>\n<hr \/>\n<div class=\"txt_azul_portada margen_izq cuerpoNoticia\"><span class=\"\">La tercera Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica del Papa Francisco \u00abGaudete et exsultate\u00bb: alegraos y regocijaos (Mt 5,12), comienza con las palabras de Jes\u00fas \u00aba los que son perseguidos o humillados por su causa\u00bb. El documento que fue firmado por el Santo Padre Francisco el 19 de marzo de 2018, en la solemnidad de San Jos\u00e9, invita a una vida de santidad en el mundo actual.<\/p>\n<p>Son los cinco cap\u00edtulos, del documento pontificio &#8211; publicado en espa\u00f1ol, italiano, franc\u00e9s, ingl\u00e9s, portugu\u00e9s, alem\u00e1n, polaco y \u00e1rabe &#8211; en el que el Papa Francisco recuerda las Bienaventuranzas como camino \u00aba contracorriente\u00bb que Jes\u00fas nos indica para ser un buen cristiano:<br \/>\n\u00abPuede haber muchas teor\u00edas sobre lo que es la santidad, abundantes explicaciones y distinciones. Esa reflexi\u00f3n podr\u00eda ser \u00fatil, pero nada es m\u00e1s iluminador que volver a las palabras de Jes\u00fas y recoger su modo de transmitir la verdad. Jes\u00fas explic\u00f3 con toda sencillez qu\u00e9 es ser santos, y lo hizo cuando nos dej\u00f3 las bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23). Son como el carnet de identidad del cristiano. As\u00ed, si alguno de nosotros se plantea la pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se hace para llegar a ser un buen cristiano?\u00bb, la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jes\u00fas en el serm\u00f3n de las bienaventuranzas. En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas\u00bb (63).<\/p>\n<p>Ofrecemos la\u00a0S\u00edntesis de \u00abGaudete et exsultate\u00bb\u00a0puesta a disposici\u00f3n por la Santa Sede.<\/p>\n<p>CAPITULO 1: EL LLAMADO A LA SANTIDAD<\/p>\n<p>Hay muchos tipos de santos. Adem\u00e1s de los santos oficialmente reconocidos por la Iglesia, muchas m\u00e1s personas corrientes est\u00e1n escondidas de los libros de historia y a\u00fan as\u00ed, han sido decisivas para cambiar el mundo. Incluyen a muchos cristianos cuyo martirio es un signo de nuestro tiempo. \u201cCada santo es una misi\u00f3n; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio.\u201d La santidad es vivir los misterios de la vida de Cristo, \u201cmorir y resucitar constantemente con \u00e9l,\u201d y reproducir en la propia existencia distintos aspectos de la vida terrena de Jes\u00fas: su cercan\u00eda a los \u00faltimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor. \u201cPermite al Esp\u00edritu Santo que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy,\u201d en la misi\u00f3n de construir el reino de amor, justicia y paz universal.<\/p>\n<p>La santidad es tan diversa como la humanidad; el Se\u00f1or tiene en mente un camino particular para cada creyente, no solamente para el clero, los consagrados, o los que viven una vida contemplativa. Todos estamos llamados a la santidad, cualesquiera que sea nuestro papel, \u201cviviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio\u201d, y en las ocupaciones de cada d\u00eda, vueltos hacia Dios. Entre las formas de dar testimonio est\u00e1n los \u201cestilos femeninos de santidad\u201d, de mujeres santas famosas y tambi\u00e9n de tantas mujeres \u201cdesconocidas u olvidadas\u201d quienes han transformado sus comunidades. Adem\u00e1s de a trav\u00e9s de grandes desaf\u00edos, la santidad crece a trav\u00e9s de gestos peque\u00f1os: rechazando las cr\u00edticas, escuchando con paciencia y amor, diciendo una palabra amable a una persona pobre.<\/p>\n<p>La santidad te mantiene fiel a lo m\u00e1s profundo de ti mismo, libre de toda forma de esclavitud, y dando fruto en nuestro mundo. La santidad no te hace menos humano, ya que es un encuentro entre tu debilidad y el poder de la gracia de Dios. Pero necesitamos momentos de soledad y de silencio ante Dios, para enfrentarnos a nuestro yo verdadero y dejar entrar a Dios.<\/p>\n<p>CAPITULO 2: DOS SUTILES ENEMIGOS DE LA SANTIDAD<\/p>\n<p>El gnosticismo y el pelagianismo, dos \u201cfalsificaciones de la santidad\u201d que surgieron en los primeros siglos cristianos, siguen siendo enga\u00f1osas. Estas herej\u00edas proponen \u201cun inmanentismo antropoc\u00e9ntrico disfrazado de verdad cat\u00f3lica\u201d al exagerar la perfecci\u00f3n humana desconectada de la gracia.<\/p>\n<p>Los gn\u00f3sticos no miden la perfecci\u00f3n de las personas por su grado de caridad, sino por la cantidad de datos y conocimientos que acumulen. Al separar el intelecto de la carne, reducen las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas a una l\u00f3gica fr\u00eda y dura que busca dominarlo todo. Pero en realidad, la doctrina \u201cno es un sistema cerrado, privado de din\u00e1micas capaces de generar interrogantes, dudas, cuestionamientos.\u201d La experiencia cristiana no es un conjunto de elucubraciones mentales, la verdadera sabidur\u00eda cristiana nunca debe desconectarse de la misericordia hacia el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El mismo poder que los gn\u00f3sticos atribu\u00edan a la inteligencia, los pelagianos comenzaron a atribuirlo a la voluntad humana, al esfuerzo personal. Aunque los pelagianos modernos hablen de la gracia de Dios con discursos edulcorados, en el fondo suelen transmitir la idea de que todo se puede con la voluntad humana, como si ella fuera algo puro, perfecto, omnipotente, a lo que se a\u00f1ade la gracia. Se pretende ignorar que en esta vida las fragilidades humanas no son sanadas completa y definitivamente por la gracia.<\/p>\n<p>La gracia, precisamente porque supone nuestra naturaleza, no nos hace superhombres de golpe sino que nos toma y transforma de una forma progresiva. Si rechazamos esta manera hist\u00f3rica y progresiva, de hecho podemos llegar a negar y bloquear la gracia del Se\u00f1or. Su amistad nos supera infinitamente, no puede ser comprada por nosotros con nuestras obras y solo puede ser un regalo de su iniciativa de amor. Solamente a partir del don de Dios, libremente acogido y humildemente recibido, podemos cooperar con nuestros esfuerzos para dejarnos transformar m\u00e1s y m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando sobrevaloran la voluntad humana y sus propias capacidades, algunos cristianos pueden tender hacia una obsesi\u00f3n por la ley, la fascinaci\u00f3n por mostrar conquistas sociales y pol\u00edticas, la ostentaci\u00f3n en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gesti\u00f3n de asuntos pr\u00e1cticos, el embeleso por las din\u00e1micas de autoayuda y de realizaci\u00f3n autorreferencial. La vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesi\u00f3n de pocos. Ello priva al Evangelio de su sencillez cautivante y su sal, y lo reduce a un proyecto que deja poco espacio a la obra de la gracia.<\/p>\n<p>CAPITULO 3: A LA LUZ DEL MAESTRO<\/p>\n<p>En las Bienaventuranzas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas. Aqu\u00ed la palabra \u00abfeliz\u00bb o \u00abbienaventurado\u00bb, pasa a ser sin\u00f3nimo de \u00absanto\u00bb, porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de s\u00ed, la verdadera dicha. Solo podemos vivirlas si el Esp\u00edritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del ego\u00edsmo, de la comodidad, del orgullo.<br \/>\nEl Papa Francisco describe cada una de las Bienaventuranzas y su invitaci\u00f3n, concluyendo cada secci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u25cf \u201cSer pobre en el coraz\u00f3n, esto es santidad.\u201d<br \/>\n\u25cf \u201cReaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad.\u201d<br \/>\n\u25cf \u201cSaber llorar con los dem\u00e1s, esto es santidad.\u201d<br \/>\n\u25cf \u201cBuscar la justicia con hambre y sed, esto es santidad.\u201d<br \/>\n\u25cf \u201cMirar y actuar con misericordia, esto es santidad.\u201d<br \/>\n\u25cf \u201cMantener el coraz\u00f3n limpio de todo lo que mancha el amor, esto es santidad.\u201d<br \/>\n\u25cf \u201cSembrar paz a nuestro alrededor, esto es santidad.\u201d<br \/>\n\u25cf \u201cAceptar cada d\u00eda el camino del Evangelio aunque nos traiga problemas, esto es santidad.\u201d<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo 25 del evangelio de Mateo (vv. 31-46), Jes\u00fas vuelve a detenerse en una de estas bienaventuranzas, la que declara felices a los misericordiosos. \u201cSi buscamos esa santidad que agrada a los ojos de Dios, en este texto hallamos precisamente un protocolo sobre el cual seremos juzgados.\u201d Cuando reconocemos a Cristo en el pobre y en el que sufre, se nos revela el mismo coraz\u00f3n de Cristo, sus sentimientos y opciones m\u00e1s profundas. \u201cEl Se\u00f1or nos dej\u00f3 bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de estas exigencias.\u201d<\/p>\n<p>Algunas ideolog\u00edas enga\u00f1osas nos llevan por un lado a separar estas exigencias del Evangelio de su relaci\u00f3n personal con el Se\u00f1or, convirtiendo as\u00ed el cristianismo en una especie de ONG, quit\u00e1ndole esa m\u00edstica luminosa que tan bien vivieron y manifestaron los santos. Por otro lado, est\u00e1n aquellos que viven sospechando del compromiso social de los dem\u00e1s, consider\u00e1ndolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas m\u00e1s importantes o como si s\u00f3lo interesara una determinada \u00e9tica o una raz\u00f3n que ellos defienden.<\/p>\n<p>La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque all\u00ed est\u00e1 en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona m\u00e1s all\u00e1 de su desarrollo. Pero \u201cigualmente sagrada\u201d es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergaci\u00f3n, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atenci\u00f3n, las nuevas formas de esclavitud. Tampoco la situaci\u00f3n de los migrantes ha de considerarse un tema secundario al lado de los temas \u00abserios\u00bb de la bio\u00e9tica. Para un cristiano \u201csolo cabe la actitud de ponerse en los zapatos de ese hermano que arriesga su vida para dar un futuro a sus hijos\u201d.<\/p>\n<p>CAPITULO 4: SIGNOS DE SANTIDAD EN EL MUNDO DE HOY<\/p>\n<p>El Papa se refiere despu\u00e9s a \u201calgunos aspectos de la llamada a la santidad que espero sean especialmente significativos,\u201d en forma de \u201ccinco grandes expresiones de amor a Dios y al pr\u00f3jimo que considero particularmente importantes a la luz de algunos peligros y limitaciones presentes en la cultura actual.\u201d<\/p>\n<p>1)Perseverancia, paciencia y mansedumbre.<br \/>\nEsto describe la fortaleza interior, basada en Dios, que hace posible dar un testimonio de constancia en hacer el bien. Hemos de reconocer y combatir nuestras inclinaciones agresivas y<\/p>\n<p>ego\u00edstas. Los cristianos \u201cpueden formar parte de redes de violencia verbal a trav\u00e9s de internet y de los diversos foros o espacios de intercambio digital.\u201d Los l\u00edmites pueden sobrepasarse incluso en medios de comunicaci\u00f3n cat\u00f3licos, y la difamaci\u00f3n y la calumnia pueden convertirse en lugares comunes. \u201cEs llamativo que a veces, pretendiendo defender otros mandamientos, se pasa por alto completamente el octavo: \u00abNo levantar falso testimonio ni mentir\u00bb, y se destroza la imagen ajena sin piedad\u201d.<\/p>\n<p>No nos hace bien mirar desde arriba, colocarnos en el lugar de jueces sin piedad, considerar a los otros como indignos y pretender dar lecciones permanentemente. Esa es una sutil forma de violencia.<\/p>\n<p>Estar en el camino hacia la santidad significa soportar \u201chumillaciones diarias,\u201d e.g. \u201caquellos que callan para salvar a su familia, o evitan hablar bien de s\u00ed mismos y prefieren exaltar a otros en lugar de gloriarse, eligen las tareas menos brillantes, e incluso a veces prefieren soportar algo injusto para ofrecerlo al Se\u00f1or.\u201d Tal actitud \u201csupone un coraz\u00f3n pacificado por Cristo, liberado de esa agresividad que brota de un yo demasiado grande\u201d.<\/p>\n<p>2) Alegr\u00eda y sentido del humor<br \/>\nEl santo es capaz de vivir con alegr\u00eda y sentido del humor. Irradian a los dem\u00e1s con un esp\u00edritu positivo y esperanzado, incluso en tiempos dif\u00edciles. El mal humor no es signo de santidad. La tristeza puede ser una se\u00f1al de ingratitud por los dones recibidos de Dios. La alegr\u00eda consumista e individualista tan presente en algunas experiencias culturales de hoy no brinda una alegr\u00eda verdadera; el consumismo solo empacha el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>3) Audacia y fervor<br \/>\nLa santidad es parres\u00eda: es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo. \u201cLa audacia y el coraje apost\u00f3lico son constitutivos de la misi\u00f3n.\u201d Si nos atrevemos a ir hacia las periferias, encontraremos a Jes\u00fas all\u00ed, en los corazones de nuestros hermanos, en su carne herida, en su vida oprimida, en su alma oscurecida.<\/p>\n<p>La Iglesia no necesita tantos bur\u00f3cratas y funcionarios, sino misioneros apasionados, devorados por el entusiasmo de comunicar la verdadera vida. Los santos nos sorprenden, nos desinstalan, porque sus vidas nos invitan a salir de la mediocridad tranquila y anestesiante. El Esp\u00edritu Santo nos hace contemplar la historia en la clave de Jes\u00fas resucitado. De ese modo la Iglesia, en lugar de estancarse, podr\u00e1 seguir adelante acogiendo las sorpresas del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>4) En comunidad<br \/>\nLa santificaci\u00f3n es un camino en el que vivimos y trabajamos en comunidad con otros. Compartir la Palabra y celebrar juntos la Eucarist\u00eda nos hace m\u00e1s hermanos y nos va convirtiendo en comunidad santa y misionera. Esto da lugar tambi\u00e9n a verdaderas experiencias m\u00edsticas vividas en comunidad.<\/p>\n<p>Pero estas experiencias son menos frecuentes y menos importantes que las cosas peque\u00f1as de cada d\u00eda. Jes\u00fas invitaba a sus disc\u00edpulos a prestar atenci\u00f3n a los peque\u00f1os detalles: el vino que se acaba en una fiesta, una oveja que faltaba, las dos monedas de una viuda. A veces en medio de esos peque\u00f1os detalles se nos regalan experiencias consoladoras de Dios.<\/p>\n<p>5) En oraci\u00f3n constante<br \/>\nLa oraci\u00f3n confiada, cualquiera que sea su duraci\u00f3n, es la respuesta de un coraz\u00f3n abierto al encuentro con Dios cara a cara, donde puede escucharse la voz suave del Se\u00f1or. En ese silencio es posible discernir, a la luz del Esp\u00edritu, los caminos de santidad que el Se\u00f1or nos propone. Para todo disc\u00edpulo es indispensable estar con el Maestro, escucharle, aprender de \u00e9l siempre.<\/p>\n<p>Dios ha querido entrar en la historia, y as\u00ed tambi\u00e9n nuestra oraci\u00f3n est\u00e1 tejida de recuerdos. Mira tu historia cuando ores y en ella encontrar\u00e1s tanta misericordia.<br \/>\nLa oraci\u00f3n de s\u00faplica es expresi\u00f3n del coraz\u00f3n que conf\u00eda en Dios, que sabe que solo no puede. La oraci\u00f3n de petici\u00f3n tantas veces nos serena el coraz\u00f3n y nos ayuda a seguir luchando con esperanza. La oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n tiene un valor particular, porque es un acto de confianza en Dios y al mismo tiempo una expresi\u00f3n de amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>En la Eucarist\u00eda, la Palabra alcanza su m\u00e1xima eficacia, porque es presencia real del que es la Palabra viva.<\/p>\n<p>CAPITULO 5: COMBATE, VIGILANCIA Y DISCERNIMIENTO<\/p>\n<p>El diablo est\u00e1 presente desde las primeras p\u00e1ginas de las Escrituras. No pensemos que es un mito, una representaci\u00f3n, un s\u00edmbolo, una figura o una idea. No bajemos la guardia para acabar m\u00e1s expuestos.<\/p>\n<p>Nuestro camino hacia la santidad es un combate constante para el que tenemos las armas poderosas que el Se\u00f1or nos da: la fe que se expresa en la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios, la celebraci\u00f3n de la Misa, la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, la reconciliaci\u00f3n sacramental, las obras de caridad, etc.<\/p>\n<p>El camino hacia la santidad es una fuente de paz y de alegr\u00eda, que nos dona el Esp\u00edritu. \u00bfC\u00f3mo saber si algo viene del Esp\u00edritu Santo o si su origen est\u00e1 en el esp\u00edritu del mundo o en el esp\u00edritu del diablo? La \u00fanica forma es a trav\u00e9s del discernimiento, que no es lo mismo que la inteligencia y el sentido com\u00fan, es tambi\u00e9n un don que hay que pedir. Hoy d\u00eda, el don del discernimiento se ha vuelto particularmente necesario porque la vida actual ofrece enormes distracciones, y el mundo las presenta como si fueran todas v\u00e1lidas y buenas.<\/p>\n<p>El discernimiento es una gracia. No pertenece s\u00f3lo a los m\u00e1s inteligentes o a los mejor educados. No requiere habilidades especiales, sino una disposici\u00f3n a escuchar: al Se\u00f1or, a los dem\u00e1s, a la realidad misma que siempre nos desaf\u00eda de maneras nuevas. Solo quien est\u00e1 dispuesto a escuchar tiene la libertad para renunciar a su propio punto de vista parcial o insuficiente, a sus costumbres, a sus esquemas. Hemos de discernir los planes de Dios, para no olvidar su invitaci\u00f3n a crecer. Por esta raz\u00f3n, pedir\u00e9 a todos los cristianos que examinen diariamente su conciencia en un di\u00e1logo sincero con Dios.<\/p>\n<p>Necesitamos el silencio de la oraci\u00f3n prolongada para percibir mejor el lenguaje de Dios, para interpretar el significado real de las inspiraciones que creamos haber recibido, para calmar nuestra ansiedad y ver el conjunto de nuestra existencia renovada a la luz de Dios.<\/p>\n<p>Tal actitud de discernimiento implica la obediencia al Evangelio como \u00faltimo criterio, pero tambi\u00e9n al Magisterio que lo custodia, intentando encontrar en el tesoro de la Iglesia lo que sea m\u00e1s fecundo para el \u201choy\u201d de la salvaci\u00f3n; ya que la rigidez no tiene lugar ante el eterno \u201choy\u201d del Se\u00f1or resucitado.<\/p>\n<p>Dios pide todo de nosotros, y tambi\u00e9n nos lo da todo. No quiere entrar en nuestras vidas para disminuirlas sino para llevarlas a plenitud. Pidamos que el Esp\u00edritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alent\u00e9monos unos a otros en este intento. As\u00ed compartiremos una felicidad que el mundo no nos podr\u00e1 quitar.<\/p>\n<p><b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Texto completo de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica<\/a><\/b><\/p>\n<p>Fuente: iglesia.cl \/ Santa Sede<\/span><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"margen_izq\"><span class=\"txt_azul_portada\">Vaticano, 09\/04\/2018<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este lunes 9 de abril se ha conocido la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica del Papa Francisco, \u00absobre el llamado a la santidad en el mundo actual\u00bb, la tercera de su Pontificado. 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