admin/ septiembre 12, 2017/ 2017, Religiosas, Vocación/ 0 comentarios

El 9 de septiembre, falleció en España la Hna. Consuelo Nieto García, recordada religiosa Misionera de Jesús María y José, quien tras su paso por tierras linarenses, dejó profundos recuerdos y entrañable cariño y gratitud.

Consuelo Nieto García nació el 9 de mayo de 1933 en Madrid – España. En la actualidad tenía 84 años. Hija de Don Celestino y de la Sra. Consuelo, la tercera y más pequeña hija de la familia. Se preparó profesionalmente y trabajó como modista de “alta costura” y siempre desde esta opción de trabajadora y desde la Fe participo en la JOC (juventud obrera católica) primero como integrante y luego como dirigente. Es desde esta plataforma de opción por el mundo obrero y de los pobres siente su vocación y llamada a ser religiosa y decide “como un camino de amor” seguir a Jesús en las Misioneras de Jesús María y José, especialmente porque era una congregación pobre, inserta entre los pobres y con los pobres. Ingresa en el año 1961. En el año 1964 es enviada junto a tres hermanas más a la primera presencia misionera de las Misioneras de JMJ al norte de Chile, a Atacama, en el Puerto de Huasco, diócesis de Copiapó. Su trabajo evangelizador siempre estuvo ligado al mundo de los jóvenes, animando la pastoral juvenil y trabajando en el desarrollo de los talleres de promoción y formación profesional de la mujer joven. En Especial en Huasco y Santiago. En el año 70 es enviada a una nueva presencia misionera que las Misioneras de JMJ han abierto en Santiago en la Pbl. San Gregorio de la comuna de la Granja, especialmente a acompañar a los jóvenes de la JOC. Aquí estaba cuando el 11 de septiembre la dictadura militar asumió el poder. En este tiempo se une a los movimientos sociales de defensa de la vida y de los derechos humanos de tantas personas que tuvieron que esconder en embajadas con un alto riesgo de ser detenidas. En el año 76 en enviada a la Pbl. La Bandera a una nueva presencia de Iglesia y de vida religiosa en esta marginal población. En el año 91 es enviada junto a las hermanas Fuensanta Pérez y Ana María Arias a abrir una nueva presencia misionera en el mundo rural y poblacional en la Diócesis de Linares. Donde se le recuerda con cariño y gratitud por su alegría, sonrisa fraterna y dulzura pastoral, presencia que hoy mantienen hna. Fuensanta, Ana María y Juanita Vera. Vuelve el año 93 a Santiago y en 2006 es enviada a la comunidad de Vallenar Debido a su delicada salud hace, un año pidió regresar a España para descansar y recuperarse; se animó a operarse de la columna y últimamente hace dos meses una operación de corazón por causa de su agotamiento y cansancio, debido al deterioro severo de dos de sus válvulas cardiacas. Aunque tuvo una recaída por edema pulmonar se estaba recuperando muy lentamente y con dificultad, cuando en la tarde del 9 de septiembre del 2017 se desvaneció entre los brazos de algunas hermanas con las que estaba tomándose un café. Fue una muerte tranquila y sin sufrimiento la que le permitió vivir su Pascua y partir a la casa y al corazón del Padre Dios.

Compartir esta entrada

Dejar un Comentar