admin/ octubre 15, 2016/ 2016, Nuncio, Sacerdotes, Sínodo Diocesano, Vocación/ 0 comentarios

Concluye en Linares el Trigésimo sexto Sínodo Diocesano, un encuentro de alegría, fraternidad, trabajo, reflexión, comunión y oración, en torno al cuidado de la familia, patrimonio humano y espiritual de la Patria


Luego de esta jornada de trabajo intenso, y de alegría fraterna, los sinodales se encaminaron en peregrinación hasta el Templo Catedral, para poner con un corazón agradecido todos los anhelos y proyectos en las manos del Señor; dando público testimonio de fe por las calles de la ciudad y atravesando en este Año Jubilar la Puerta Santa de la Misericordia.

Orando y alabando al Señor, avanzaron en procesión, para ser recibidos en la Puerta Santa del Templo Jubilar, por el Nuncio Apostólico, el Obispo Diocesano y el clero. Siendo invitados a ingresar a la Catedral, proclamando la alegría de ser testigos de Jesucristo en medio de estos tiempos, cruzaron la Puerta Santa mientras recibían la aspersión con agua bendita de manos del Pastor.

Disponiéndose a celebrar la fiesta grande de la Eucaristía, que en el Domingo 29 del tiempo durante el año, llama a ser constantes y perseverantes en la oración, primer oficio de los cristianos, sosteniéndose unos a otros en este empeño; con esta intención los presentes pusieron en las manos del Señor la Pastoral Familiar de la Diócesis, el cuidado de la familia, para convertirlas en lugares de acogida e irradiación del Evangelio, en casas y escuelas de oración.

En su homilía Monseñor Ivo Scapolo, felicitó a los sinodales y al clero diocesano, por la hermosa asamblea realizada, por el ambiente de oración y comunión que se vivió. Por la forma seria y profunda con que abordaron el tema de familia, por los testimonios que cada uno compartió en las diferentes comisiones de trabajo e instó a los presentes a perseverar en la oración y el cuidado de la alegría de ser familia cristiana, sin exclusiones ni marginaciones, con apertura y acogida, así como lo es el Padre amoroso.

En el momento del ofertorio, sinodales llevaron ante el altar del Señor, el fruto de la 36º Asamblea Diocesana, representada en un afiche que sintetiza los llamados del Sínodo, todos los esfuerzos, y los deseo de entrega, de confiar por entero en la misericordia del Señor.

Cada año en la finalización del Sínodo, la Iglesia diocesana hace un reconocimiento a quienes se han destacado por su servicio pastoral y por su entrega, este año, cada uno de los departamentos de pastoral y cada decanato ha nombrado a quien se hace merecedor de este saludo; con mucha alegría y gratitud, los galardonados fueron invitados a subir al Presbiterio y recibir un presente y un diploma de manos del Nuncio Apostólico y del Obispo Diocesano, así como el cariño de sus pares que los premiaron con un prolongado y calurso aplauso.

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