admin/ junio 2, 2016/ 2016, Educación/ 0 comentarios

140 Jóvenes del Internado del Colegio Don Bosco y 45 niñas del Internado del Colegio María Auxiliadora de Linares, peregrinaron hasta la Iglesia Catedral.
140 Jóvenes del Internado del Colegio Don Bosco y 45 niñas del Internado del Colegio María Auxiliadora de Linares, peregrinaron hasta la Iglesia Catedral, el jueves 2 de junio. Allí compartieron un hermoso momento de misericordia a través de la celebración del sacramento del Perdón, la Reconciliación y cruzaron la Puerta Santa, que representa a Cristo que siempre espera y acoge con los brazos abiertos, para concluir con la acción de gracias que es la Eucaristía, agradeciendo al Señor de todo corazón por la experiencia compartida y los desafíos que vienen. En una celebración que presidió Monseñor Koljatic, acompañaron los sacerdotes Salesianos Giovanni Favaretto, P. Esteban Merino, P. Juan Garvarino, P. Carlos Ampuero, P. Rolando Castro, quienes estuvieron confesando y acompañando a los peregrinos. En esta ceremonia cargada de simbolismos, destacó en el momento del ofertorio, la voz del padre Carlos Ampuero que refería: “Dos jóvenes de nuestros internados presentan una foto de sus familias, allí está nuestra historia, nuestros problemas y también nuestras alegrías. Con la foto familiar estamos diciendo a todos y especialmente al Buen Dios que no nos olvidaremos de nuestras raíces. Dos jóvenes presentan las insignias de ambos Colegios, que son nuestro segundo hogar, nuestra segunda familia. Dos jóvenes presentan la lista de todos aquellos que hacen parte del Internado de María Auxiliadora y Don Bosco. Dos jóvenes presentan mochiles en las que vamos poniendo todas las cosas que nos gustan e interesan. Queremos pedirle al Buen Dios al presentar esas mochilas que también en ellas exista espacio, lugar para la misericordia. Dos jóvenes traen el Pan y el Vino que luego se transformarán en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, nuestro alimento para seguir creciendo como hombres y mujeres de fe”. Concluida la Eucaristía, los jóvenes regresaron a sus respectivos internados llevando a otros este mensaje de amor y misericordia, con la clara tarea de sentirse llamados por el Señor a ser misericordiosos como el Padre, donde quiera que les toque ir.
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