admin/ diciembre 22, 2014/ 2014, Religiosas, Sacerdotes, Vocación/ 0 comentarios

Con una mañana de reflexión y una hermosa Eucaristía en la Catedral de Linares, las Religiosas y Religiosos, dieron inicio oficial, el sábado 20 de diciembre, al “Año de la Vida Consagrada”. La ceremonia fue presidida por el P. Ángel Pardo, Sacerdote Marianista.
En esta acción de Gracias, religiosas y religiosos, elevaron su oración por el Santo Padre, por el Obispo diocesano, por quienes viven violencia y sufrimientos de diversa índole, por tantos y tantas, hombres y mujeres que han consagrado su vida al servicio del Reino, en especial por las congregaciones que pertenecen a la Diócesis de Linares, pidiendo al Señor la gracia se seguir siendo generosos en la entrega y dedicación por el anuncio de Jesús. También pidieron por nuestro querido Chile, para que en el haya numerosas vocaciones a la vida consagrada que puedan ayudar al pueblo a vivir los valores de Jesús, en especial por las comunidades que acompañan, para que, con su oración ayuden a muchos jóvenes a disponerse para siempre y por completo al seguimiento de Jesucristo. En el momento de las ofrendas, junto al Pan y el Vino, trajeron al Altar el Logo de la Vida Consagrada, que tiene por lema “La vida consagrada en la Iglesia hoy”. Detalles del Logo El Logo es obra de a pitora Carmela Boccasile, expresa por medio de símbolos los valores fundamentales de la vida consagrada y el reconocimiento a la obra incesante del Espíritu Santo, que difunde las riquezas de la práctica de los consejos evangélicos a través del múltiples carismas. Una paloma sostiene levemente sobre su ala un globo poliédrico, mientras se posa sobre el fluir de las aguas de las que se levantan tres estrellas, custodiadas por la otra ala. El signo gráfico que dibuja el perfil de la paloma corresponde en árabe a la palabra Paz: una llamada a la vocación de la vida consagrada para que sea ejemplo de reconciliación universal en Cristo. La paloma, explica la autora, pertenece a la simbología clásica para indicar la acción del Espíritu santo fuente de vida e inspirador de creatividad, la paloma, que planea sobre un mar hinchado de vida sin expresar, recuerda la fecundidad paciente y confiada, mientras que los signos que la rodena revelan la acción creadora y renovadora del Espíritu. La paloma evoca además la consagración de la humanidad. De Cristo en el bautismo. Las aguas formadas por piezas de mosaico, indican la complejidad y la armonía de los elementos humanos y cósmicos, que el Espíritu hace “”gemir” según los misteriosos designios de Dios para que converjan en el encuentro acogedor y fecundo que lleva a una nueva creación, aunque estén amenazados por un mar de hostilidades. Las tres estrellas recuerdan la identidad de la vida consagrada en el mundo: como “confessio Trinitatis, signum fraternitatis et servitium caritatis”. Expresan la circularidad y la relación del amor trinitario que la vida consagrada trata de vivir cada día en el mundo, en el signo de la fraternidad. Las estrellas indican también el triple áureo con el que la iconografía bizantina honra a María, la toda Santa, primera discípula de Cristo, modelo y patrona de toda vida consagrada. El globo poliédrico, significa el mundo con la variedad de pueblos y culturas. El soplo del Espíritu lo sostiene y lo conduce hacia el futuro.
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