admin/ octubre 8, 2013/ 2013, Infancia Misionera/ 0 comentarios

Con la alegría que les caracteriza, cantando con todas sus fuerza, casi 200 pequeños de Infancia Misionera, venidos de toda la Diócesis, colmaron de color y energía las calles de la apacible Longaví.
Desde muy temprano llegaron de los decanatos, para compartir la alegría de esa amistad maravillosa que tienen con Jesús. Junto a la Hna. Pilar Tapia, que irradiaba energía, a los asesores y coordinadores, reflexionaron, rezaron, pintaron en la plaza, compartieron la colación, jugaron y salieron a misionar a las familias del radio urbano, dejando una tarjeta como recuerdo en los hogares que fueron visitadas. En cada oración y cantico, estuvo presente la imagen de los niños del mundo, especialmente aquellos donde hay sufrimiento y angustias, así como también estuvo presente la oración por las familias. La Hna. Pilar Tapia, Asesora Diocesana, una vez concluida la actividad, señaló: “Es tan emocionante y gratificante ver la alegría y energía de estos pequeños y pequeñas, el compromiso de los jóvenes que les acompañan y de los papás que sin querer queriendo, al acompañar a sus hijos, se terminan comprometiendo, cantan y juegan con ellos, disfrutando de cada actividad. Esta vez, hablamos mucho del ser Iglesia, de ser testigos y testimonios del inmenso amor del Señor por cada uno de nosotros. Hermoso era oír que ante cada paso del programa, los niños repetían su consigna y con voz muy fuerte era… “De los Niños del Mundo, Siempre amigos”. Por su parte los pequeños y sus padres quedaron muy motivados a continuar participando, pues al momento de misionar se sintieron muy bien recibidos por las familias visitad
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