admin/ noviembre 15, 2012/ 2012, Pastoral Juvenil/ 0 comentarios

El Encuentro juvenil diocesano en su XVII, versión se realizó en el decanato de Cauquenes, participaron 550 jóvenes entre participantes y equipo de servicio. Venían de parroquias, capillas y colegios católicos para compartir la alegría de ser discípulos misioneros del Señor y transmitirla a través de diversas actividades.
Comenzaron con la liturgia penitencial, en la que nos acompañaron 8 sacerdotes incluidos Monseñor Tomislav Koljatic, quienes confesaron y aconsejaron a los jóvenes. Fue un encuentro misionero que comenzó con la apertura y liturgia penitencial estilo Taizé. El segundo día fue misión en el Centro de Cauquenes y en los sectores como Población Fernández, Barrio Estación, Centro de la ciudad, sector de la parroquia San Alfonso y capilla San Clemente, Porongo y alrededores, Hogar de Menores San Francisco y Residencia fundación mi hogar. Hubo misa en 6 lugares distintos, Monseñor Koljatic, presidio por primera vez en la capilla P. Hurtado de Porongo. Terminamos el día con una velada musical, donde recorrimos con el canto y vídeos la historia de la pastoral juvenil, rezamos y celebramos con cantos y bailes. El tercer día compartimos sobre la experiencia de vivir el encuentro diocesano y proyectamos el próximo año. Culminamos con la santa misa en parroquia san Pedro, señaló Katherine De La Fuente, de Cauquenes. Por su parte, Alejandra Marchant de San Javier, agregó: todo comenzó con la acogida confiada y gratuita de las familias de Cauquenes, quienes esperaban a los jóvenes peregrinos con la mejor de sus sonrisas y buscan que cada uno de nosotros nos sintiéramos más que regaloneados. Todos los jóvenes nos reunimos en un lugar, volvemos a mirar nuestros rostros, a sentirnos hermanos, nos acompañan nuestras cruces y banderas de cada decanato, traíamos el entusiasmo de querer vivir un verdadero Encuentro entre hermanos de un mismo Señor, Hijos de un mismo Padre. La oración de la mañana abría nuestro día, para ofrecer al Señor la nueva jornada. Preparamos la misión: nos formamos en grupos guiados por animadores para preparar nuestras visitas a las casas durante la tarde. Y también vivimos una misión diferente. Fue la fiesta de regalar abrazos, disfrazarnos y regalar alegrías y cariños a las personas que pasaron por el lugar. Era el momento de asumir el anuncio de la Misión por medio de nuestra entusiasta alegría. Antes de eso, compartimos el almuerzo, este año fue diferente. Nos reunimos en la plaza a compartir nuestra colación, nos sentamos en la sombra, abrimos las bolsas, un espacio para conocernos más y luego se nos envió a la Misión! Nos vamos por sectores a tocar las puertas, esperando que acojan la Buena Nueva, aquí cada uno tiene su propia experiencia de recibimiento, o negada. En cada sector de misión se nos preparó la once y el compartir comunitario… Así el día se nos fue tan rápido, hasta el cansancio olvidamos. Luego volvimos al gimnasio a vivir una velada musical. Vimos pasar la historia de nuestra pastoral, el paso de tantos hombres y mujeres que han dado todo a los jóvenes para que conozcan al Señor. También nos dimos tiempo para orar por otros jóvenes, en sus diferentes apostolados, voluntariados, profesiones, luchas por la justicia, jóvenes de nuestra Iglesia. Culminamos la noche con una cuota de entretenimiento. Los 5 decanatos son representados por un joven que imita algún famoso cantante. Aquí salen los gritos de los fans, y aplaudimos esta valentía de aquellos que corren el riesgo de salir al escenario. Volvemos a nuestros hogares, ya cansados ha sido un día largo pero provechoso. Seguimos alegres. El domingo nos proyectamos, conocemos los testimonios de jóvenes de nuestra diócesis que han ido a la Jornada Mundial, sueño de todo joven que ha estado en pastoral juvenil. También proyectamos nuestra misión joven en verano, todos prepararnos para salir al anuncio! Luego nos fuimos en procesión hasta la Parroquia San Pedro. La Eucaristía cierra nuestro Encuentro cargado de historias, de rostros nuevos, emoción de reconocer el paso del Señor en la experiencia única y personal que es posible vivirla gracias a las instancias que nos regala el Encuentro Juvenil Diocesano. Quienes participamos, más de 550 jóvenes, hemos optado por Cristo, el Señor que nos regala una vida en abundancia plena. Esto nos devuelve a casa tan alegres, solo sonrisas salen de nuestros rostros, de un encuentro con gusto a que se repita, a que el abrazo a nuestra familia postiza pueda sentir lo agradecidos que nos vamos de su generosa acogida. Así, suman y siguen los testimonios, alegres y satisfechos de quienes participaron, algunos con experiencia, otros por primera vez. Ha sido un encuentro… El XVII… Y seguimos confirmando lo valioso e importante que son para acompañar y reafirmar nuestro caminar joven. Si, para que los jóvenes en Él tengan Vida en abundancia, como muy bien lo decía el lema que convocó a esta gran fiesta juvenil.
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