admin/ noviembre 14, 2011/ 2011, Sacerdotes/ 0 comentarios

Multitudinaria despedida a un gran hombre, que con trabajo, dedicación y perseverancia supo ganarse el cariño y el respeto de tanta gente que quiso darle el último adiós al querido Padre Jorge René


Parral y Retiro se vistieron de luto, pues sus autoridades decretaron duelo comunal en honor a este gran hombre que acompañó con la Palabra de Dios a tantas generaciones, esto quedó demostrado en innumerables muestras de gratitud: adultos mayores, niños y jóvenes, le despidieron.
Desde su deceso el miércoles 9 de noviembre, se realizaron misas en su memoria, en la Parroquia San José de Parral, en las que participaron delegaciones de diversas comunidades y agrupaciones, en todo momento su féretro fue muy bien acompañado.

El jueves, a las 16 horas, en una Eucaristía presidida por Monseñor Tomislav Koljatic y concelebrada por Mons. Carlos Camus, el Clero diocesano y sacerdotes de Talca, fue despedido el querido P. René, luego de la Acción de gracias su cuerpo fue escoltado en procesión, por el Obispo Diocesano, sus hermanos sacerdotes y la multitud de fieles hasta el Cementerio San José de Parral.
En el Campo Sacro, comunidades y agrupaciones hicieron su homenaje de despedida, destacando la figura del P. René y la huella que dejó en tantos corazones.

La Comunidad Parroquial de Camelias y San José, Comunidad Sacerdotal de Parroquia San José, y familia, agradecen condolencias recibidas.

Destacamos algunos de los muchos testimonios que pudimos conocer:
Angélica Vivanco, joven de Parral, señaló: “Sin duda que estamos muy tristes y sorprendidos, hace poquitos días lo vimos y andaba re bien, eso dijo. Ahora tener que despedirlo, nos apena pues él marcó la vida de muchos, en lo personal, siento que nos criamos viéndole a él. Siempre con una sonrisa y una tallar para alegrarnos. No me cabe duda que hoy, el querido Tata René, ya goza junto a su amado Señor”.

Jimmy Alex Molina Verdugo, joven de Constitución: “Un gran sacerdote es el que nos deja…que lamentable noticia, tuve la grata oportunidad de compartir junto a él durante las misiones vocacionales en Las Camelias… espero que su testimonio de vida siembre esperanza en todos los que fuimos testigos de su presencia…”

Padre Luis Humberto Alarcón, párroco de San Francisco en Cauquenes: “Ha partido un gran sacerdote y amigo, luego de ejercer por muchos años su sacerdocio al servicio de Dios y de la Iglesia. Le conocí muy de cerca, y siempre fue muy atento con sus hermanos curas, una sonrisa siempre atenta. Seguimos rezando para que el Señor lo tenga en su santo Reino. Padre René descanse en Paz”.

Padre Hernán Villalobos, Sacerdote nacido en Copihue, Parral y actualmente vive en Mérida, México. Gracias a las redes sociales nos hizo llegar su testimonio, el cual fue leído en la Misa de despedida del P. René.
Eso eras… Un Sacerdote.

Uno que ofrecía su vida por dar a la gente lo que necesitaba, no lo que la gente quería, aunque a veces cedías a sus caprichos y triquiñuelas por obtener de ti, lo que no querías dar.

En tus mejores tiempos de lucidez intelectual y en tu soledad comunicacional (nadie sabía lo que René iba a decir), me lo presentaron, me impresionó su capacidad de llegar a la gente, su alegría e intuición para conocerla.

Su imaginación, sin límites, al punto de rayar en las elucubraciones más extremas y a veces ficticias de un mundo futuro, que en algunos casos, en varios casos… acertó.

Recuerdo cómo viendo televisión, a los jóvenes de ése tiempo, nos hacía percibir por medio de capciosas preguntas, detalles que harían buscar un sentido insospechado a películas desabridas y tediosas de la poca oferta de la televisión de la época.

Ansioso siempre de conocer y leer lo que estaba a la vanguardia, qué lástima que llegaste antes y el mundo cibernético te encontró cansado y sin vista.

Parral y Camelias, fueron tus amores… la cordillera y el ‘pueulo’ como lo llamabas. Con aire de gran señor por la altura de tu porte y la dignidad de tu saludo, los grandes plátanos orientales de la Plaza te vieron atravesar al Liceo para dar tus clases y a tus deberes cívicos. Antes de decirte lo que queríamos ya lo intuían tus ojos siempre grandes y atentos a todo movimiento a tu alrededor.

Nunca supimos por qué, a veces tanto silencio… te incomodaban y te hacían empequeñecer como un niño, un abrazo o un gesto de cariño. Lo que si nos quedó claro: eras un Sacerdote.

El “Señor González” te pidió ir al seminario?, preguntó mi padre en 1972… Anda…, él es un hombre bueno, yo te autorizo. Así comencé a conocer el mundo eclesial.

Hoy ya partes al encuentro de tu Señor que tanto buscaste y amaste, Él sabrá recompensarte, lo que nosotros ni pudimos suficientemente “Entra en el gozo de tu Señor, siervo bueno y fiel, no hiciste nada más que lo que tenías que hacer” (Cf. Mt.25, 21)

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