admin/ octubre 20, 2011/ 2011, Sínodo Diocesano/ 0 comentarios

En comunión con la Iglesia Nacional, Linares también vivió y celebró la alegría de ser Católicos, en el desarrollo de la XXXI Asamblea Sinodal, que convocó a más de 300 Agentes de Pastoral, durante los días, 14, 15 y 16 de octubre, en el Instituto Linares


La Iglesia de Linares tiene Sínodo permanente, es ya una tradición diocesana:

En Linares, desde el año 1979, se dan cita los Agentes Pastorales representando a toda la Diócesis. Hasta el Instituto Linares, llegan sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos y laicos para reflexionar y orar juntos por la diócesis y por la iglesia en general. Este año se espera una participación superior a los 500 delegados pastorales, convocados con el lema “denles ustedes de comer”.

Desarrollo del encuentro:

Luego de las inscripciones y entrega de materiales, a las 17:00Hrs., Monseñor Koljatic, dará la bienvenida y bendición inicial para continuar con presentación Pastoral Juvenil como “Acción organizada de la Iglesia”, ocasión en la que se expondrá la encuesta aplicada en parroquias, capillas y colegios católicos, a cargo del P. Rodrigo Osorio, en el Gimnasio del Instituto Linares. A las 19:00Hrs. Todos a la Iglesia Catedral, para dar comienzo a la Liturgia Penitencial y Eucaristía.

El programa de esta hermosa actividad diocesana, continuó el sábado, muy temprano con la Oración de Laudes y la Adoración al Santísimo, en la Catedral, luego todos los sinodales al Instituto Linares, para comenzar el trabajo por comisiones, el cual fue guiados y animado por los jóvenes de Pastoral Juvenil de los distintos decanatos.

Después de una extensa y provechosa jornada, se cerró el día con la Eucaristía en el gimnasio del Colegio, ocasión en la cual el Sr. Obispo reiteró su gratitud y bendiciones a todos los asistentes, destacando el inmenso valor de esta Asamblea Diocesana, que nos ayuda y anima a seguir caminando juntos, fortaleciendo la fe y amistad con el Señor. En el marco de esta Misa, se realizó un reconocimiento especial al P. Juan Garbarino y al P. Rolando Castro, ambos salesianos que cumplieron, este mes, 50 años de consagración sacerdotal. Los clérigos en breves palabras compartieron su testimonio, de esta amistad y fidelidad con el Señor. El P. Juan, señaló: Yo ingresé a los años a la congregación salesiana y puedo decir que mi vocación es un fruto del Espíritu Santo. Con emoción reflejada en su voz, agregó: “siento una alegría muy grande de haber transmitido la Palabra de Dios, me siento regaloneado por el Señor, que me ha permitido servirle la vida entera, pues ingresé a la Comunidad Salesiana, cuando tenía 12 años. Quisiera agradecerle a todos los que en estos 50 años me han acompañado en este caminar”.

El P. Rolando Castro, también compartió su experiencia, destacando a quienes ha conocido durante su apostolado, en aquellos sitios difíciles, como en lugares muy tranquilos, pero, siempre llevando el mensaje esperanzador del amor y la caridad, apoyado en el Evangelio y sostenido por la fe en el Señor que lo llamó también muy jovencito a servir en su viña, muy sonriente agregó, “allí donde el Señor me envía, allí he ido siempre con alegría”.

También, se rindió homenaje al matrimonio de Don José Morales y Doña María Clementina Pereira, quienes se casaron un 24 de abril de 1951. Unión bendecida con 10 hijos, amor que les alcanzó para criar a 4 niños más, tienen 24 nietos y los bisnietos están comenzando a llegar. Él un esforzado carpintero y ella modista, así con trabajo y amor criaron a sus numerosa familia. Siempre han estado ligados a la Iglesia, especialmente en el Movimiento de Carismáticos, en su casa han recibido a misioneros, sacerdotes, religiosas y hermanos en general, todos llaman a este hogar, “la pequeña casita de Nazaret”, pues siempre la acogida es con alegría y cariño inmenso.

Don José y la Sra. María, también compartieron su testimonio con los participantes del sínodo, siendo aplaudidos en reiteradas ocasiones por su hermosa historia.

Don José, señaló: Agradecido de Dios, por todo lo que ha hecho en cada uno de nosotros, por su gran obra, nuestros hijos y nietos. Sin duda ha sido una vida con momentos difíciles también, pero el Señor ha esta siempre con nosotros, en el centro de nuestra familia, por él trabajamos y en el siempre confiamos”.

En tanto la Sra. María, reconoció su emoción por este reconocimiento. Indicó: “hemos sido siempre humildes trabajadores, pero muy de iglesia. Cuando niña, quise ser religiosa, pero el Señor me tenía destinada esta otra tarea, la de formar una familia con mi esposo, en nuestro hogar siempre hubo espacio para acoger y amar a los nuestros y a los que no tenían donde ir. Agregó: me gustaría agradecer a todos los sacerdotes que nos han ayudado en estos años y guiado en este caminar. a la Renovación carismática, a la Iglesia en general y a Dios por tenernos juntos todavía y con fuerzas para seguir aportando nuestro granito de arena nuestra familia y a la iglesia que tanto amamos”.

El día domingo la Asamblea continuó muy temprano, compartiendo Laudes, y el trabajo esta vez se realizó por decanatos, desde donde saldría las tareas respecto al tema central y las evaluaciones de cada grupo.

La XXXI Asamblea sinodal, culminó con la Eucaristía y envío en la iglesia Catedral de Linares.

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