admin/ septiembre 22, 2011/ 2011, Pastoral Social, Religiosas/ 0 comentarios

Con la alegría característica de la mujer de nuestros campos se desarrolló la Jornada Mensual de Pastoral de Temporeras, correspondiente al mes de Septiembre, en el sector precordillerano de Lomas de Polcura.


Allí se dieron cita los grupos de Longaví, San Jorge, El Cascajo, Mesamávida, San Luis, San Raúl y Lomas de Polcura, más representantes de los grupos de Yerbas Buenas.

El objetivo del Encuentro, este mes, era celebrar juntas las Fiestas Patrias, donde no faltaron las empanadas, sopaipillas, pajaritos dulces y diversos manjares tradicionales, que cada grupo llevó para poner en la mesa común.

La jornada comenzó con la bienvenida del grupo local, quienes ofrecieron un pie de cuecas a sus agrupaciones vecinas, para dar paso, muy luego a los juegos típicos, en que cada grupo llevó a sus mejores exponentes.

En el desarrollo de cada una de las actividades programadas, la nota común fue la alegría, el compañerismo y un muy grato ambiente, pues simplemente parecía la reunión de una gran familia celebrando unida.

Testimonios para destacar

María Inés, de Mesamávida, compartió: “Soy temporera desde hace muchos años, pero organizada llevamos como tres años. Comenzamos poquitas, seis personas, pero como hemos sido constantes, se han sumado ya 19 socias más. En este tiempo hemos tenido altos y bajos, pero es normal porque todas queremos hacer cosas, lo bueno es que seguimos unidas. Lo más importante, es que estar en grupo nos ha servido para crecer en lo personal, en lo espiritual, además que aprendemos mucho, entre otras cosas de nuestros derechos y también deberes. Mi familia me apoya en todo esto y me animan a seguir en el grupo, pues ven que me gustan estos momentos de compartir y conocer, de verdad siento que me ha servido muchísimo”.

Por su parte la Sra. Rosa Ester, El Cascajo, señaló: “Hace 16 años que estoy separada y tengo dos hijos, desde siempre tuve que asumir el gasto de mi hogar y he trabajado mucho tiempo como temporera, para mí la vida era, el trabajo y la casa con mis hijos. Pero hace dos años llegó la Hna. Fuensanta con la invitación a organizarnos, poco a poco nos fuimos entusiasmando y ya somos varias socias. Ha sido un tiempo muy rico, pues además de organizarnos para aprender y crecer como personas, también hemos asumido un compromiso con nuestra comunidad, en lo personal incluso aprendí a tocar guitarra y animo las liturgias de la capilla, lo que me enorgullece, pues jamás pensé que lo haría. Como grupo estamos muy animadas a seguir creciendo juntas, tenemos planes futuros y por eso agradecemos el apoyo que nos brinda el equipo de Pastoral con la Hna. Fuensanta. También, nos ha gustado mucho que en las reuniones que hemos tenido en Linares, ha llegado Monseñor Tomislav, sentir que él se preocupa por nosotros y bendice a nuestros grupos, es muy bueno, eso nos alienta a seguir valorando la organización, así es que vamos a seguir ojala sumando a otras vecinas. Yo en lo personal donde voy, comento lo que me ha servido el estar organizada, que es bueno, uno aprende mucho y que es verdad aquello de que la “unión hace la fuerza”.

En tanto la Sra. Yasna Sánchez, de San Jorge, destaca que ella participa en todas las actividades del grupo con su marido, Don Luis Alberto, quien disfruta tanto como ella. Señala que, “la organización de mujeres temporeras ha prendido más que la de hombres, somos muchas personas las que trabajamos en esto, pero las mujeres somos más dadas a estar en grupos, parece que para los hombres es más difícil, no sé por qué. En tanto Don Luis, declara: a mí me gusta mucho, también aprendo harto, en las reuniones que se hace cada mes vamos rotando de comunidad y es lindo porque uno conoce y comparte, ya no estamos solos, se comparte la vida. De hecho en este mes celebramos con juegos y bien patrióticos las fiestas Patrias, sería bueno que el próximo año el grupo sea más grande”.

Hablando por el grupo de Lomas de Polcura, la Sra. Rosa María, nos contó, “desde hace mucho tiempo somos temporeras, así apoyamos en el sustento de nuestras familias, pero hace algo de año y medio que estamos organizadas, nosotras sabíamos que habían otros grupos, pero no nos atrevíamos. Al principio cuando las cosas eran difíciles para llega a acuerdo, nos desmoralizábamos, creyendo que no servíamos para esto y que no funcionaba, pero con el apoyo de la Hna. Fuensanta, seguimos trabajando. En cada encuentro que vamos teniendo, aprendemos mucho y el contacto con otros grupos nos ha enseñado que no estamos batallando solas, conocemos otras realidades de temporeras iguales a nosotras. La Pastoral de Temporeras, nos ha ayudado a unirnos más, nos han enseñado a no esperar, hemos aprendido lo que es auto gestión. Sentir que nuestra Iglesia nos acompaña es muy bueno, en algunas reuniones hemos recibido la orientación del Obispo de Linares, con ese apoyo y el de nuestras familias la cosa resulta mucho más fácil.

Pastoral de Temporeras y Temporeros en la Diócesis de Linares
Es un hermoso trabajo que comenzó hace algunos años la Hermana Fuensanta Pérez, Misionera de Jesús, María y José. Ha sido un proceso minucioso en que la religiosa se ha ido dedicando a visitar a las temporeras, en las familias e invitándolas a participar en reuniones, formando los grupos tímidamente.

Actualmente se trabaja con 12 grupos con un promedio de 19 personas, cinco de estos pertenecen a la Parroquia de Longaví, un grupo está en el sector de Bodega, de la Parroquia Nuestra Sra. del Rosario, dos grupos en Linares y los otros en Yerbas Buenas. Las reuniones con las Delegadas, se realizan cada primer jueves del mes, en estos encuentros siempre se comienza con una oración, se revisa cómo está y en qué está cada grupo y también en conjunto se va planificando las actividades comunes. Durante los meses de receso las reuniones con los grupos completos se realizan, dos veces al mes y cuando la faena comienza, solo una vez.

Ante este desafío pastoral, Johanne Jeuregui, Equipo de Pastoral de Temporeras, señaló: “la recepción de las temporeras ha sido lento y complejo, pues cada una vive distintas situaciones tanto laborales como familiares, pero una vez que van comprendiendo la invitación, esta propuesta de acompañamiento en sus dificultades, en la escucha, apoyo en la capacitación frente a temas laborales, sobre sus deberes y derecho, como también en la formación personal y espiritual, una vez que ellas se van enganchando en esta guía transversal, en su beneficio, comienzan a participar más fluidamente”.

Agrega la Srta. Jauregui, “el acompañamiento a las comunidades de temporeros ha sido asumido con tal compromiso por parte de la Hna. Fuensanta Pérez, que incluso en los meses estivales, se inserta en los huertos, trabajando como una temporera más, cumpliendo sus horarios y condiciones, viviendo su día a día. En este proceso, la religiosa va conversando, escuchando, apoyando y evangelizando, lo que es muy bien recibido por su entorno laboral, pues esta cercanía a veces cuesta encontrarla. En algunas ocasiones ha intermediado en algunos casos entre los patrones y los trabajadores”. Indica además: “los mayores logros que hemos visto hasta el momentos es, según sus propias palabras, las temporeras se sienten acompañadas, ellas están complicadas por diversos motivos, ya sea laboral, familiar, etc., pero el recibir formación e información les permite reconocer su propio valor como persona y el encuentro con otras temporeras que viven situaciones similares, y compartiendo sus propias experiencias, también les ayuda en su crecimiento personal.

Al ser consultada por los desafíos de la Pastoral de Temporeros y Temporeras, Johanne, comentó: “por lo pronto continuar trabajando en red con la Inspección del Trabajo, en los encuentros seguiremos tratando sobre los deberes, derechos, contratos, las negociaciones que pueden hacer, gracias a este trabajo conjunto hemos podido responder las inquietudes de las beneficiarias, desde la fuente misma de los organismos gubernamentales. Y por supuesto nuestro gran desafío es seguir acompañando y fortaleciendo los grupos que ya tenemos, como también llegar a otros sectores, pues en nuestra diócesis la población que realiza esta labor de temporada es muchísima, pero confiamos que el trabajo ya realizado con estos 12 grupos nos ayudará como testimonio para motivar la organización de nuevos temporeros y temporeras, las que están organizadas están asumiendo un rol multiplicador, como misioneras ente sus pares. Este es un trabajo hermoso que nos motiva a seguir, hay mucho por hacer, son muchas las temporeras que aún están solas, pero bueno gracias a Dios, hemos comenzado”.

 

 

 

 

 

 

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