admin/ agosto 9, 2011/ 2011, Ordenación Diaconal/ 0 comentarios

El sábado 6 de agosto, se realizó la ceremonia de Ordenación Diaconal en Tránsito de RODRIGO Núñez Hormazábal, Seminarista, quien con emoción y humildad avanza en su camino al sacerdocio. También recibieron el Orden del Diaconado Permanente, Don DANIEL Cerda y Don JORGE Concha. La Eucaristía fue presidida por Monseñor Tomislav Kolajtic y concelebrada por el Clero. Pese a la intensa lluvia y el frío, el principal Templo de Diocesano, nuestra Iglesia Catedral, fue colmado de fieles, que llegaron desde distintos rincones de la Diócesis, para acompañar a estos tres nuevos servidores de la Iglesia.

El nuevo Diácono en Tránsito, Rodrigo Núñez, seguirá acompañando a las comunidades de la Parroquia San José en Parral. En tanto Don Daniel Cerda, se Adscribe a la Parroquia Nuestra Señora del Rosario en Linares. Por su parte Don Jorge Concha, se Adscribe a la Parroquia Corazón de María, también en la ciudad de Linares.

Con nuestra Oración, sigamos acompañando a estos hermanos y sus familias en este importante paso tras las huellas de Jesús, para que su fidelidad y el sí dado al Señor sea un testimonio que motive la participación de muchos…

Breves Biografías de los nuevos Consagrados Servidores de la Iglesia en Linares:

Don Daniel Antonio Cerda.

Nació el 20 de septiembre de 1949. Casado con Doña Vanesa Godoy Gutiérrez. Al ser consultado por su familia, Don Daniel nos dice: “En estos 34 años de matrimonio nos hemos fortalecido compartiendo penas, alegrías y mucho amor, formando una linda y unida familia junto a nuestros hijos, María Raquel (33) y Felipe Daniel (30), más dos angelitos que el Señor, seguramente necesitaba, Carolina y Constanza”. Don Daniel es un hombre sencillo, simpático, muy bueno para los dulces, tortas y pasteles no se le escapan del menú, confiesa que además, le gustan mucho las “carnecitas a la cacerola”, disfruta en familia de la música y su pasatiempo favorito es la lectura y el cuidado de las flores, tarea que comparte de su esposa.

Don Daniel Ingresó a la Escuela de Formación en el año 2001, comenzó su preparación en La Piedra Blanca, hasta donde llegó por orientación de Monseñor Carlos Camus. “Después de trabajar un tiempo, en diversos servicios en la Iglesia, junto a mi esposa, comencé a formarme para llevar la comunión a enfermos y ancianos de la Parroquia El Rosario de Linares, pero el Señor me tenía otra tarea y era este camino al Diaconado Permanente”, agrega “estos años de formación me han ayudado a fortalecer mi amistad con Jesús, ha sido un tiempo de crecimiento personal, una etapa en la que le he pedido me ayude a cultivar la paciencia y la humildad de corazón. Tengo la certeza que sin estar tomado de su mano no se puede lograr nada verdadero, también es muy importante para mí, la seguridad de saber que María, nuestra Madre está siempre auxiliando a mi familia y en lo personal guiándome, ¿qué mejor compañía y consejeros podría pedir?”.

¿Cómo ha sido el apoyo en todo este proceso?

Mi familia ha sido un pilar fundamental, mi esposa con su oración y comprensión siempre me apoya. El P. Lorenzo mi Director Espiritual, más bien mi amigo y muchas personas más, me han ayudado a superar mis propias barreras, he tenido que aprender a cultivar la paciencia, por eso agradezco todo el acompañamiento.

¿Cómo ve su futuro en el Diaconado?

Lo proyecto en el servicio a mis hermanos y en lo que mi parroquia solicite, si espero realizar todo con la disposición que siempre he tenido.

Don Jorge Alan Eduardo Concha Concha.

Nació en Constitución el 27 de julio de 1947. Realizó sus estudios básicos y medios, en la ciudad de Constitución. Los estudios superiores realizados en la Universidad de Chile, sede Talca, desde donde egresó de Técnico Agrícola Universitario. Casado hace 31 años, con la Sra. Eliana Rosa Vásquez Valderrama, de cuya unión nacieron Lorena de los Ángeles (30), Bárbara Paz (26), e Ivonne Andrea (22).

Don Jorge Alan, comenta: “Siempre he entendido mi fe, como una gracia del Señor, Él llama de diferentes maneras, para servirle en el bien de nuestros semejantes, desde niño sentía que cuando ello si algún día me ocurriera, trataría de hacer su voluntad, en la medida de mis debilidades. Con gran alegría he podido hacer este camino e ir venciendo vallas, con la ayuda de Dios, y al perecer ha llegado, y con gran humildad he recibido esta inmensa e inmerecida gracia”. Añade: “En este proceso mi familia, ha significado un gran apoyo desde la vida cotidiana, descubrir en valor de orar juntos, como instancia de conversación al final de la jornada, tanto con Dios, como entre nosotros, si bien no siempre podemos estar todos, es una instancia que buscamos siempre”.

Al ser consultado, sobre ¿Quienes le han animado durante este tiempo?, responde: “Mucha gente, sin duda, desde nuestros sacerdotes, profesores en todos estos años de formación, estimo que he sentido el aliento y ánimo, encabezados por el Obispo y el Padre Luis Fuentealba, como Director de la Escuela y guía espiritual. A nivel de Decanato de Linares el P. Lorenzo Solari, ha sido un gran apoyo en nuestra formación y nivel parroquial, agradezco la gran ayuda y compañía de mi párroco el P. Héctor Villar. Un reconocimiento especial a nuestras comunidades rurales y urbanas que me han alentado y acompañado”.

Diácono en Tránsito al Sacerdocio

En esta gran fiesta diocesana, también ha sido llamado al Orden del Diaconado en Tránsito el Seminarista Rodrigo Núñez Hormazábal, de 28 años. Sus padres son: Víctor Manuel y Marly del Carmen, creció junto a su hermana Carolina Alejandra, quien junto a Mariano han formado ya su hogar.

Sus estudios los realizó en el Colegio Salesianos “Don Bosco” de Linares. Ingresando al Seminario el 19 de marzo del año 2003.

Un poco tímido pero feliz con la noticia de su pronta ordenación, comenta al ser consultado por su vocación: “En realidad un momento específico, no hay, si un proceso largo de discernimiento. El proceso comienza cuando, estando en el grupo de confirmación en la Parroquia San Miguel Arcángel de Colbún, fui invitado al Encuentro Continental de Jóvenes (98), aunque más que el encuentro en sí, fue lo que rodeo al encuentro lo que me enganchó: el grupo y entrar a conocer más la vida de la Iglesia. No está de más decir que estudié toda mi vida escolar en el Colegio Salesianos de Linares, sin embargo lo que me marcó y me llevó a preguntarme por lo que Dios me pedía, fue conocer el mundo de la Iglesia en Colbún, mundo que conocí gracias a los párrocos que estuvieron en ese periodo, por lo amigos que hice y mantengo de ese tiempo y por las mismas actividades de la Pastoral Juvenil. Y fue en el año 2002, que me decidí u comencé un proceso más serio, que me ayudara a responder la inquietud que Dios había puesto en mí vida y de la cual al parecer, me quería arrancar. A medida que transcurrían las jornadas, fui viendo más claramente que la opción que Dios me ofrecía para ser feliz era la vida sacerdotal, esto siempre con resistencias mías. Así, pasamos a las jornadas en el Seminario, en ellas vi que me invitaban a responder a la vocación que el Señor me regalaba y dejando de lado mis miedos, comencé un proceso más serio y postulé al Seminario, quedé aceptado al Seminario el cual terminé el año 2010, con la convicción que mi felicidad está en consagrar mi vida al Señor”.

¿Y qué dijeron los amigos ante tu decisión?

Para mis amigos fue sorpresa, aún cuando casi todos estaban en la PJ, pero siempre apoyando y respetando la decisión que había tomado. Eso hasta ahora.
Alegrías y dificultades dentro del proceso de formación
Al mirar hacia atrás y ver estos años, sin duda que alegrías y dificultades no han estado ausentes y son tantas que cuesta nombrarlas todas. Sólo por mencionar algunas alegrías: la aceptación e ingreso al Seminario, los trabajos pastorales, las personas que he conocido y me han ayudado en este tiempo; y algunas dificultades son las propias exigencias de la formación.

¿Alguien a quien agradecer en estos momentos?

Sin duda a Dios por llamarme y colocar personas en este proceso de formación, a los sacerdotes que he conocido tanto en el tiempo de PJ en la parroquia como los que me han acompañado en este proceso, a mi familia que siempre me han apoyado en la vida que elegí y amigos que han estado conmigo durante este tiempo.

¿En qué parroquias has acompañado la pastoral?

La primera Parroquia en que me toco servir fue en Curicó, hoy la parroquia Santísima Trinidad (ex Santa Fe), en la comunidad de Santa Bernardita (en en la etapa de Filosofía); luego en el año pastoral la Parroquia San José de Parral (mi actual parroquia), después en la Parroquia San Francisco Javier de San Javier y la Parroquia María Peregrina de Linares. También estuve dos años como hermano mayor de la comunidad de Introductorio en el Seminario.

¿Cuál sería tu invitación a la gente para que sigan rezando por las vocaciones?

Precisamente así, INVITANDO, porque en estos años me he dado cuenta que si no es por la oración yo no tendría la fuerza para seguir adelante y porque las vocaciones nacen desde la súplica que hacen los cristiano para que el dueño de mies mande operarios para servir al pueblo que lo necesita.

¿Y a otros jóvenes, para que respondan con generosidad al llamado del Señor?

Que sean valientes y dispuestos a acoger la llamada del Señor. Hoy, como en todo tiempo, es difícil seguir el camino que Dios ofrece, por eso necesitamos jóvenes arriesgados que digan sí al Señor y consagren sus vidas. No se arrepentirán, pues la oración de muchos y la propia nos fortalecen y si es el Señor quien llama, no nos abandonará.

 

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