admin/ marzo 7, 2011/ 2011, Retiro, Sacerdotes/ 0 comentarios

Desde el 28 de febrero al 4 de marzo, los sacerdotes del Clero Diocesano de Linares realizaron sus ejercicios espirituales, en el sector precordillerano de Rabones


Momento de comunión, reflexión y formación, muy necesarios para reforzar lazos, cargar pilas y reanudas sus quehaceres parroquiales y con las comunidades de base.

Predicó en encuentro, Monseñor Guillermo Vera, Obispo de Calama, quien señaló: “He venido a Linares invitado por el Sr. Obispo, a participar de este encuentro que todos los presbiterios tenemos cada año. Es un momento largo, tranquilo, de oración, de estar con Jesús. Comencé diciéndole a los sacerdotes que es bueno que recen, la gente tiene derecho a que ustedes recen y se llenen de espiritualidad, para poder servirles mejor. Y eso es lo que quiere ser el Retiro de los sacerdotes, un momento tranquilo en que los sacerdotes junto a su Obispo, oran y quieren encontrarse con Dios, servir con alegría, decisión y fidelidad a Dios y los hermanos que nos han sido encomendados. Por lo tanto este es un momento precioso y qué bueno que se realice precisamente al comenzar el año de trabajo y apostolado, espero que efectivamente haya sido un tiempo de gracia y que realmente cada sacerdote haya podido encontrarse con Dios, a mí me ha tocado animarlos, orientar un poquito su oración, para que juntos: nosotros los Obispos y ellos nos re encantemos en este seguimiento de Cristo”.

Refiriéndose a Rabones, el lugar de encuentro agregó: “para mía ha sido muy agradable llegar a este bello lugar. Yo vengo de Calama, del norte grande, en pleno desierto, que sin duda es hermoso y majestuoso, donde se ve con gran fuerza la grandeza de Dios. Pero acá, en medio de tanto verdor, también es un ambiente propicio para el encuentro con el Señor. Este es un regalo grande para la diócesis, el poder contar con esto, ojala lo aprovechen y den vida pastoral a todo este entorno, que sin duda ese es el querer de su Obispo. Para mí ha sido muy agradable también el encontrarme con que 30 sacerdotes, junto a su Obispo participando de este retiro. Me sorprendió encontrar un clero, en su mayoría joven, y el pequeño grupo de sacerdotes mayores, quienes con su experiencia de haber consagrado su vida entera al servicio de Dios en las diversas comunidades, dan testimonio de fidelidad al Señor. Por eso invito a toda la comunidad a que oren mucho por sus sacerdotes, los acompañen con su cariño, con su apoyo, con una palabra cariñosa; También, les invito a que oren mucho por las vocaciones, pues este regalo debemos pedírselo con insistencia al Señor”.

Concluido el Retiro, el clero diocesano regresa a sus comunidades fortalecidos, después de una semana de oración, reflexión y vida en comunidad.

Después de cada día de reflexión, compartían el Vía Crucis por los senderos de la Casa de Ejercicios de Rabones.

 

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