admin/ octubre 6, 2019/ 2019, Historia Diocesana, Sacerdotes, Vocación

Linares y su precordillera, despidieron con emoción y gratitud al querido P. Juan Garbarino Crovo, sacerdote salesiano, quien por más de 50 años uniera a las comunidades predicando el Evangelio del Señor, mensaje que sin duda, acompañó con un testimonio coherente y sencillo que le valió ganarse el cariño de quienes le vieron pasar y le conocieron.

Reconocido por la comunidad como un cura bonachón, simpático, cercano, pastor y amigo que conocía a sus ovejas, las cuidaba y las quería, a todos les decía “regalón o regalona”, una manera inequívoca por si olvidaba el nombre de alguien, pues era querido y considerado parte de todas las familias. 

Por más de 50 años, recorrió las comunidades precordilleranas de Linares, llegó a los senderos más recónditos en su afán misionero, fomentó y ayudó la construcción de muchas capillas, así como el fortalecimiento espiritual de las comunidades, respetando, promoviendo y acompañando las expresiones religiosas de la gente sencilla.

Sus restos mortales, luego del velatorio en parroquia María Auxiliadora de Linares, fueron llevados hasta el sector precordillerano de Pejerrey, cumpliendo su pedido, de descansar allí, donde el aire es puro, brilla fuerte el sol y el agua del río aún repiquetea cristalina… bendiciones que tanto disfrutó y compartió.

Al lento paso del féretro, escoltado por vehículos particulares y buses, se podía ver cómo las comunidades le esperaban para despedirlo, globos, flores, letreros, pañuelos, lágrimas, oraciones y cantos que expresaban emoción, gratitud y muchísimo cariño, ganado con cercanía, pues cada uno de los presentes tenía una y muchas historias de lo compartido, aprendido y enseñado por el P. Juan Garbarino Crovo, quien ha dejado huellas profundas en la Diócesis de San Ambrosio de Linares y sus queridas comunidades de la precordillera.

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