admin/ septiembre 3, 2015/ 2015, Sacerdotes/ 0 comentarios

En la madrugada de este jueves 3 septiembre falleció en Linares el P. Diego Muñoz Fuentes, salesiano de 86 años de edad.

Producto de su delicado estado de salud recibió tratamientos paliativos renales y cardíacos en el Hospital de Carabineros en Santiago.

Al momento de su deceso se encontraba en Linares al cuidado de sus familiares, lugar hasta donde acudían permanentemente sus hermanos salesianos para acompañarlo y administrarle los sacramentos.

En enero había celebrado 69 de vida religiosa y en noviembre próximo cumpliría 60 de ministerio sacerdotal.

SU FUNERAL se celebrará el viernes 4 de septiembre en la catedral de Linares, a las 15:00 hrs.

Hoy jueves se celebrará una misa por su eterno descanso en la parroquia María Auxiliadora de Linares, a las 19:30 hrs.

Quienes deseen expresar sus Condolencias pueden acceder a la casilla ofisa.chile@gmail.com

RESEÑA BIOGRÁFICA

En su etapa formativa, el P. Diego encontró, entre directores y formadores, al P. Raúl Silva Henríquez y al P. Egidio Viganó, más tarde Cardenal Arzobispo de Santiago y Rector Mayor de la Congregación, respectivamente.

Durante 30 años, entre la década del 60 y del 90, fue capellán de Carabineros de Chile, siguiendo la carrera uniformada. Llegó a ser jefe del servicio religioso de esta institución.

Siendo capellán de Carabineros se dio el tiempo de atender a los integrantes de las otras instituciones armadas, en las cuales se ganó el afecto y reconocimiento.

Tuvo que asumir un rol delicado en los momentos históricos convulsionados y tormentosos de la historia reciente.

Asistió a personas perseguidas, juzgadas por cortes militares, con las cuales sufrió enormemente dado su carácter sensible que lo llevaba a involucrarse con el dolor de los demás.

Sumó, en dos períodos, cerca de 20 años de servicio en la obra salesiana de Concepción. Allí estableció grandes relaciones con personas de la región, volviéndose muy conocido y apreciado.

El P. Diego se emocionaba con facilidad cuando hablaba o reconocía la amistad que se le prodigaba; expresaba sus sentimientos con franqueza y claridad; predicaba con vehemencia en las eucaristías que presidía; se hacía entender por todos.

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